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La homosexualidad en el lente del régimen cubano

Desde la antigüedad, desde la era de Cristo incluso hombres como parte de la raza humana sentían la necesidad de seducir a sus semejantes, rompían los principios, el machismo y los patrones. Algo en su interior calentaba sus pensamientos. El deseo y la atracción hacia otros brazos musculosos, con rudeza como herreros en tiempos de guerra hacia que se multiplicaran sus ganas de llenarse de caricias y de placer.

Quién puede frenar una orientación sexual. Cuando la ley no tiene sentimientos, ni poros, ni neuronas. ¿Quién puede limitar a una sociedad a desarrollar su sexualidad como el alma y el cuerpo lo demanden?

Cuba no está ajena a esta realidad, aún con patrones machistas, represivos, de discriminación, la sociedad continúa escogiendo su preferencia en su intimidad de la mejor forma, estilo, y práctica. Asumiendo retos para sobrevivir a ataques psicológicos no muy fácil de superar.

A partir de enero de 1959, el régimen castrista rechazaba todas las libertades del ser humano, expresión, religión y orientación sexual. Todo el que no estaba totalmente insertado a la locura comunista era atacado por la ley. Los homosexuales eran llevados a Unidades Militares y expuestos a torturas y maltratos. Aún en esta fecha no existe un homosexual que, asumiendo el derecho a la libre expresión sobre el tema, tenga poder político o administrativo en el gobierno.

El régimen cubano creó el Centro Nacional de Educación Sexual (Censex) dirigido por Mariela Castro Espín, psicóloga y pedagoga, a fin de mostrar al mundo una imagen de apoyo de la tiranía a la homosexualidad, cuando realmente es el reclamo de un alto grupo de personas pidiendo el apoyo, la aceptación política y social de un gobierno que cada día discrimina más la aprobación del matrimonio homosexual, la adopción y el derecho propio a pertenecer a la comunidad LGBT.

Rafael Hernández, quién convive con su pareja homosexual hace 25 años expone: «Quién puede tener sueños en el inframundo. Eso es, Cuba hoy para nosotros. Un país donde los derechos solo están pintados y no se cumplen, donde no puedes ser libre, ni contraer matrimonio.  Este es el país de la voluntad de los Castro, no del pueblo. El pueblo si no sigue los deseos del amo, es esclavizado, humillado y maltratado.

Las personas homosexuales en Cuba han sido víctimas de la burla por su forma afeminada en muchos casos de su personalidad, de violencia y rechazo en la familia, los centros de trabajo y de estudios. El régimen ha pintado a sus líderes comunistas como los más hombres, moralistas y viriles que nadie, siendo muchos simuladores

de este capítulo, y satisfaciendo su doble vida bajo la sombra de la luna y los secretos de una ley sin jueces.

No hay limitantes en las resoluciones, ni en los papeles. Pero si en los hombres, en esos que tienen el poder, lo hacen suyo y no del pueblo. Esos que atacan con actos de desprecio, que gozan de la explotación y de la riqueza ajena, olvidando el deber y el derecho.

Mientras se alzan los rezos y se esconden los sueños, en espera de la verdadera libertad, donde el hombre hace y decide por sus derechos, por sus deseos, por su sexualidad, de la mejor forma que quiera vivirla.

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Joven de Holguín, vice coordinador nacional del Centro Esperanza, organización defensora de la comunidad LGTBI y personas con el VIH. Actualmente es coordinador general de la Revista Palabras Abiertas. Participó de cursos de liderazgo de la sociedad civil cubana en Trinidad y Tobago, Barbados y EE. UU.

juanmiguelfernandez@aulasabiertas.net

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