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Café con aroma de esclavitud

El gobierno cubano, representado en las figuras del ministro de la Agricultura y el General Jefe del Ejército Juvenil del Trabajo, pretende desarrollar el cultivo del café en las lomas que rodean Trinidad en la provincia de Sancti Spiritus.

Para los que no conocen la geografía cubana, vale aclarar que esas lomas forman parte de la cordillera del Escambray, lugar que en los años sesenta del pasado siglo fue escenario del intento de antiguos miembros del Ejército Rebelde de reencausar la Revolución en los caminos de la democracia por la que habían luchado contra la dictadura de Fulgencio Batista.

Al sentirse traicionados por el complot alcanzado entre el líder del movimiento anti dictatorial surgido con el asalto al Cuartel Moncada de Santiago de Cuba, y los comunistas cubanos de entonces, los combatientes se volvieron a alzar en armas para, con el apoyo de los pobladores de la zona, desarrollar la guerra de guerrillas contra la nueva dictadura.

El gobierno cubano utilizó todos los medios represivos posibles para acabar con la insurgencia, entre ellos uno cuyas consecuencias se hacen palpables en la actualidad social y económica del Escambray villareño, no hay población campesina en la zona. Como parte de aquella represión, los campesinos del Escambray fueron desalojados de sus hogares y de sus tierras, donde se dedicaban entre otras labores al cultivo del café.

Los guerrilleros perdieron de esta forma el apoyo que necesitaban y los campesinos fueron a parar al barrio habanero de Miramar (¿privilegiados?) o a un lugar situado más lejos aún de su origen, a un pueblito de nuevo tipo al estilo de los construidos por el estalinismo para disidentes y sospechosos, llamado eufemísticamente Ciudad Sandino, en la provincia de Pinar del Río. Años después tuve la oportunidad y el honor de conocer en Sandino a algunos de estos guajiros recios e insumisos que seguían orgullosos de ser villareños y anticomunistas.

Ahora se les ocurre a los responsables de la despoblación de las lomas del Escambray, que los soldados del Ejército Juvenil del Trabajo (EJT), son la solución ideal para sustituir a los cultivadores naturales deportados hace muchos años del lugar.

Cualquiera podría creer que tienen razón, los soldados son fieles al régimen por obligación, reciben sin protestar los salarios miserables que les pague el empleador, no aspiran a ser propietarios de la tierra que trabajen y viven en barracones lejos del entorno familiar. ¿No les parece conocida la situación de estos soldados convertidos en cultivadores de café?

Así vivían los negros esclavos dedicados al cultivo y cosecha del café en Haití, Cuba, Colombia y Brasil. Todos disciplinados y controlados, sometidos a las exigencias del amo que veía cada año como las cosechas no eran tan abundantes como esperaba a pesar de la rigurosa disciplina, exigencia y control ejercido sobre la tropa obediente y cabizbaja.

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Abogado y periodista independiente, miembro de la Corriente Agramontista de Abogados Independientes. Director del Centro para el Análisis de Políticas Públicas Libertad y Desarrollo. Escribe para el Diario de Cuba. Participó como candidato a delegados (concejales) en las elecciones municipales del Poder Popular en el 2015.

puchochaviano@hotmail.com

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