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Combatir la discriminación

El Alto Comisionado de la Organización de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUR), Zeid Raad Al Hussein, llamó a combatir todas las formas de discriminación racial, la xenofobia y los discursos y crímenes de odio, según reporte de Prensa Latina citado por el periódico Granma en su edición del 21 de marzo.

La vida de los afrodescendientes importa, así como la de los musulmanes y cualquier otro grupo religioso, las mujeres, las personas con discapacidad, los niños y las niñas. Pero también importa al interior de los países las ideas, que no son más que una manifestación de la vida de las personas.

A través de las ideas las personas se conectan unas con otras, las ideas se materializan en la cultura, las artes y las ciencias, también en la política. Mientras en el mundo se busca la forma de alcanzar la tolerancia y la aceptación de  los diferentes, en algunos países la discriminación por razón de las ideas es cosa tan habitual que ya parece normal.

De la misma forma criminal que el Ku Klux Klan en los Estados Unidos linchaba a los afrodescendientes solo por el hecho de serlos, o las hordas nazis exterminaron a millones de judíos, los llamados revolucionarios y comunistas cubanos no cesan de reprimir a los cubanos que no comulgan con las ideas del marxismo leninismo fidelismo.

Los encarcelamientos, la escucha ilegal de conversaciones telefónicas, registros, confiscaciones de computadoras, teléfonos celulares, libros y otros artículos de uso personal, detenciones arbitrarias, amenazas, campañas difamatorias, impedimento del ejercicio de los derechos de asociación, reunión y manifestación, y el uso de las brigadas de respuesta rápida y los mítines de repudio (versión tropical y actualizada de los antiguos pogromos). Estos son métodos habitualmente utilizados en la práctica discriminatoria del gobierno cubano contra los que se atreven a pensar de manera no acorde con lo establecido oficialmente.

No existe diferencia alguna entre un afrodescendiente apaleado en las calles de Nueva York y un cubano golpeado y sacado a rastras de su casa asaltada por las turbas comunistas por pensar diferente. Tampoco hay diferencia entre los juicios a que eran sometidos los judíos y opositores políticos en la Alemania nazi y las pantomimas judiciales celebradas en Cuba contra personas que no representan ningún peligro para la sociedad y su única falta es desear el bien para su país.

Estoy de acuerdo con el ACNUR en cuanto se refiere al cese de los actos discriminatorios contra los inmigrantes, pero de igual forma  ya es hora de que en Cuba cese la violencia contra los disidentes, la polarización de la sociedad por motivos políticos y los atropellos físicos, morales y patrimoniales contra los que piensan diferente, porque las ideas  no se pueden criminalizar  y eso precisamente es lo que hace el gobierno cubano desde hace más de medio siglo en su afán de no cambiar nada, aunque sea de imperiosa necesidad.

Los odios por razones políticas son semejantes a los odios por razón del color de la piel, religión u origen étnico. Cuando el gobierno cubano se declara paladín de la igualdad entre todos los seres humanos, se olvida de que sin tener que ir muy lejos, los cubanos que no creen en el comunismo como solución a los problemas del país son también seres humanos y que pensando diferente no están violando ningún dogma religioso, ¿o sí?

hchaviano5@gmail.com

puchochaviano@hotmail.com

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Abogado y periodista independiente, miembro de la Corriente Agramontista de Abogados Independientes. Director del Centro para el Análisis de Políticas Públicas Libertad y Desarrollo. Escribe para el Diario de Cuba. Participó como candidato a delegados (concejales) en las elecciones municipales del Poder Popular en el 2015.

puchochaviano@hotmail.com

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