HomeAulas AbiertasArtículoPara cambiar lo oculto
Acto Político en ocasión del Aniversario 30 de la Fundación del Centro de Investigaciones de la Defensa Civil. El cual fue presidido por el General de División Ramón Pardo Guerra y Héroe de la República de Cuba y el Ministro de Salud Roberto Morales Ojeda y el jefe de Servicios Médicos de las FAR Coronel Francisco Martínez Quíntela y la Dra. Teniente Coronel Mereida Rodríguez Acosta Directora del Centro.
Investigarores del centro en los laboratorios.

Para cambiar lo oculto

Tiempo atrás escribí un artículo: “La cara oculta de los servicios de salud en Cuba”. Se refería a las serias dificultades que presentan los hospitales, principalmente por carencia de recursos y la presión con la que trabaja el personal de la salud. Problemática a la que tampoco le es ajena la negligencia y la desidia. Ambas provocadas, mayormente, por esas privaciones y acrecentadas por los trances que   agobian la vida del cubano.

Ahora plasmo algunas ideas que pudieran contribuir a solucionar esos problemas subjetivos que “padece” el personal de la salud en Cuba. Algo real, aunque a todos nos duela y algunos traten de desconocerlo. El pueblo no debe acudir a los centros de salud con temor no a la cura, sino a lo que allí pueda pasarle.

Médicos, enfermeras y técnicos no pueden llegar a los hospitales luego de batallar con el transporte. Pensando  que dará de comer a los suyos y que  su hijo está disgustado porque no tiene casi ropa que ponerse. En consulta una larga fila de pacientes. Estar ahogándose de calor. Necesita unas vacaciones pues el estrés mata. No tener tiempo para almorzar. Pensar que recetar, pues la medicina idónea no está disponible y el análisis que debía estar en la historia clínica no aparece o está mal hecho. Que el área de curaciones tiene muy malas condiciones y le faltan suministros de todo tipo para poder hacer la cura debidamente. Y luego, corriendo, partir a realizar una operación de urgencia.

A los médicos se les debe abonar un salario que les permita dedicarse por entero y sin preocupaciones a tan noble labor. Retribución que debe garantizar la solución de sus problemas materiales y el pleno disfrute de su tiempo de ocio y vacaciones. Enfermeras y técnicos también deben recibir un estipendio decoroso para que puedan desempeñar su tan imprescindible labor.

Salario que evite que ellos vean en las colaboraciones un medio para paliar sus irresolutos problemas económicos. Estas cooperaciones no deben hacerse en detrimento de la calidad en la atención médica a los nuestros. Quienes participen en ellas deben cobrar el salario íntegro que se paga por su trabajo en el exterior y abonar al estado el impuesto que corresponda.

Eliminar los miles de consultorios del médico de la familia. Y buscar una forma de atención que no necesite de tantos. Ahorrando así recursos que pueden ser dedicados a otras cuestiones relativas a la salud.

Estudiar la real necesidad de personal administrativo en este sector. Desarrollar una poderosa industria de producción de medicamentos que ampare los logros científicos alcanzados en la elaboración de fármacos y en especial los de última generación.

Cuanto beneficiaria y ahorraría a la salud pública la existencia de consultas, clínicas y hospitales particulares.  Y aquel que cuente con los recursos  y así lo desee se atienda en ellas.  Sector privado que además contribuiría a potenciar el desarrollo de la medicina en el país.

Lo que se recaude por el cobro de impuestos a estos particulares, el dinero que ingrese al estado por el tributo de los trabajadores de la salud que laboren en el exterior, las ganancias que genere esa industria de medicamentos y el presupuesto estatal que se designe al giro deben contribuir al pago que merecen sus especialistas y que los hospitales del estado cuenten con recursos y estén en las condiciones idóneas.

Ha prejuiciado al cubano con la propiedad privada, pero más debería alarmar, porque establece privilegios, que con el dinero del pueblo existan centros como el pequeño Centro Hospitalario que tiene el Comité Central.  Todos a disposición de determinados dirigentes y oficiales del país.

Claro que para llegar a lograr esto se requieren cambios en especial en la manera de pensar y de enfrentar las cosas. Hay que despojarse de dogmas,  de fórmulas  fracasadas. Dejar de hablar de: “evitar la acumulación de riquezas”. Algo que por demás nadie se ha atrevido a enmarcar y a definir.

En el colmo de la torpeza prefieren, gobierno y seguidores, que la riqueza escape al extranjero y no que quede aquí en poder de un compatriota.  Requerimiento imprescindible para esa salud pública que soñamos es que el país se desarrolle tecnológicamente y que todos los sectores crezcan a un alto ritmo y eso significa entre otras cosas: fuerte inyección de capital extranjero y un sector privado que tribute debidamente al estado.

A estos criterios responderán los “comunistas” con retóricas sobre el fin de la independencia y de la patria como si en el mundo y en Cuba solo fueran ellos quienes la desean y luchan por ellas. Estos razonamientos a unos parecerán de izquierda a otros de derecha. Realmente no los he clasificado.

Las soluciones que presenta el régimen a través de sus lineamientos no son nada nuevas y siempre han fracasado. La salud publica en el país, después del apoyo de la Unión Soviética, está en constante deterioro y es imprescindible ponerle coto a tal situación.

 

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Miembro del Consejo Nacional del movimiento Somos +, bloguero. Ha publicado trabajos en el Diario digital 14ymedio y es escritor del blog del movimiento. Graduado de Técnico Medio en Dirección y Planificación de la Economía.

pednika51@gmail.com

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