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Pensar diferente

Pensar diferente; un slogan publicitario utilizado por una de las empresas mundiales que más valores financieros ha logrado generar en las últimas décadas. Pero más allá de la psicología del capital y de perseguir intereses para salir de la nada y topar techo ¿qué valores humanos acompañan a este slogan mediático que logra impulsar una creencia?

Ha sido la inspiración en grandes personalidades de la altura de Albert Einstein y en sus hazañas; todo se logra resumir a la frase “Piensa Diferente”. Si se toma como aspiración la libertad de poder no estar de acuerdo pacíficamente con lo que otros piensan, más si no se deja ahí y se persigue mejorar cualquier idea se pueden conquistar logros y alcanzar hitos con frecuencia. Steve Jobs, catalogado como genio expresó que solo los que se creían realmente locos como para lograr algo era quienes podían llegar a realizarlo, y desde un garaje, mito o no, logró levantar uniendo las piezas y conectando los puntos necesarios a su gigante Manzana que promete cada vez que puede hacerlo; trabajar duro para dejar el mundo mejor de lo que lo ha encontrado.

Existen varias formas de escribir una misma historia y otras muchas más de contarla, pero son de admirar quienes se mantienen “hambrientos” de información y no se conforman con una única versión, quienes se comprometen consigo mismo y se adentran al mundo desconocido dejando atrás su medio ambiente persiguiendo la satisfacción de sus necesidades en la búsqueda de la verdad y el conocimiento. Cuando se tienen opciones a la mano, se es capaz evaluar y decidir, pero limitarse sin haber comenzado es la forma más fácil de no llegar a lograr nada.

Actualmente, las sociedades se ven afectadas por conflictos armados, por decisiones políticas erróneas, contaminación medioambiental, ausencia de servicios con calidad. Al menos se reconocen en la mayoría de los países cuáles son los problemas que presentan y en algunos se intenta buscar la solución, en otros los intereses y el poder resulta ser más fuerte que las buenas intenciones, restan los contados que cuentan con gobiernos que han encontrado en el tiempo la fórmula de perseguir totalitariamente cualquier historia que no crea que debe de estar en su libro perfecto de páginas blancas.

Pero existe siempre una célula, una base que es el propio individuo, y es la más pequeña unidad y a la vez la más grande forma de transformación para el futuro de la sociedad. Como comentara un carismático psicólogo que pareciera no encajar en el resto de la programación televisiva: es el cambio individual del único que somos realmente capaces.

Será luego de una verdadera transformación de la mentalidad, si somos cerrados a las transformaciones y a manipular aristas; que seremos capaces de cambiar para bien nuestra sociedad y aportar humanamente al bienestar de otros que lo merecen y que generalmente son en el mundo numerado los más desposeídos. No se puede exigir un derecho propio cuando se afecta al derecho ajeno, no se debe de limitar los derechos a crear y expresar, no se debe de quitar recursos al que le sobran para dárselos al que no se los ha ganado. Siguiendo las decisiones correctas, pensando siempre antes de desear, pero siempre de varias formas, diferentes, es que estaremos logrando el cambio necesario para obtener el mejor camino posible.

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Estudiante de Ingeniería Informática en la Universidad de Camagüey, apasionado de la Ciencia y la Tecnología. Seguidor de la neutralidad de la red e Internet, promotor de las libertades y derechos humanos así como la libertad de expresión.

haniel@gmail.com

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