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CELAC y unidad en la diversidad

Hace algunos años, cuando a alguien le encargaban una tarea que de tan difícil parecía imposible, se solía decir que era “la tarea del indio”, en la realidad este tipo de tarea al final resultaba en efecto imposible y era abandonada con más penas que glorias.

Los líderes de esta enésima organización de carácter continental que, como las otras, no ha servido para otra cosa sino para pasear y comer opíparamente, se han propuesto muy en serio conseguir lo que no pudo El Libertador Simón Bolívar, unir a los pueblos de la América al sur del Río Bravo.

Este movimiento integracionista promovido por las fuerzas de izquierda en el continente, pretende que a pesar de las diversidades, en plural, existentes entre estas naciones, todas formen un solo bloque monolítico, en aras del desarrollo y la defensa de la soberanía y la paz frente al vecino del norte.

A este proyecto le faltan por analizar algunos detalles como es el de la unidad alrededor de las ideas de Castro I y Hugo Chávez. Ya se sabe que ambos mandatarios fracasaron rotundamente en la asignatura desarrollo, limitándose a repartir lo que otros antes que ellos habían creado.

Otro aspecto digno de análisis es que en esta América Latina declarada zona de paz, lo primero que falta es precisamente la paz; la hermana Bolivia pugna con la hermana Chile por una salida al mar y un arroyuelo que más bien parece uno de los numerosos salideros de la Calzada de Diez de Octubre en La Habana, la hermana Venezuela amenaza  a la hermana Guyana con arrebatarle un pedazo rico en recursos minerales y mientras tanto, moviliza la frontera con la hermana Colombia por cualquier razón y para no aburrir, la hermana Nicaragua lucha a brazo partido con la hermana Costa Rica y con la también hermana Colombia por unas islitas que apenas se ven en el mapa.

También nos enfrentamos a los aspectos político y económico, los cuales son en realidad uno solo. Los socialistas del área no pasan de ser socialdemócratas, lo cual no le cae nada bien a la izquierda carnívora de Cuba y Venezuela. El resto tienen gobiernos liberales en lo político y en lo económico. Más aun, los diferentes niveles de desarrollo, problemas internos a resolver e intereses extra regionales, hacen imposible llevar a la práctica las ideas  de solidaridad tan convenientes a los fracasados dirigentes cubanos.

Cuando los gobernantes de Cuba y Venezuela pronuncian sus discursos, no piden la unidad en la diversidad, esas son patrañas de hermano lobo, de hecho piden que los gobiernos favorables al mercado dejen de serlo por las buenas o por las malas, que los agitadores profesionales de ideología marxista procuren el derrocamiento o al menos el entorpecimiento de la gestión de gobierno en aquellos países que no aceptan el socialismo como solución a sus problemas.

Todavía quedan guerrillas por ahí, pero ya pasaron de moda, demasiada sangre derramada para nada, ahora la izquierda quiere hacer la revolución desde las democracias para al final imponer la dictadura de los marxistas. No les basta el ejemplo de la Cuba hambreada, esperando por la misericordia de los congresistas norteamericanos para paliar en alguna medida la catástrofe que ha provocado un régimen absurdo, mezcla de autoritarismo con estupidez.

No importan las reuniones ni las organizaciones títeres del comunismo ya existentes o que se inventen en el futuro, los autoproclamados defensores  de las causas de los oprimidos solo consiguen hacerse seguir por oportunistas o tontos que no se detienen a pensar que si el marxismo es tan bueno, por qué para mantenerse en el poder tienen que cambiar las constituciones, criminalizar el pensamiento diferente y expropiar los bienes de los ciudadanos.

No va a haber unidad, paz o desarrollo en América de la manera que lo conciben los marxistas. Un grupo de hombres, un partido o un líder no tienen derecho a decidir e imponer por la fuerza un sistema político o económico que a ellos les puede parecer muy bueno, pero que no toma en cuenta las preferencias individuales de cada quien.

Si Bolívar con todos sus méritos no pudo convencer a las recién nacidas repúblicas latinoamericanas de las bondades de su ideal integracionista, dudo mucho que estos aprendices de brujos logren hacer algo más que unas cuantas declaraciones fervorosas y sin sentido en medio de una gran comelata. Es el típico pataleo del ahorcado.

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Abogado y periodista independiente, miembro de la Corriente Agramontista de Abogados Independientes. Director del Centro para el Análisis de Políticas Públicas Libertad y Desarrollo. Escribe para el Diario de Cuba. Participó como candidato a delegados (concejales) en las elecciones municipales del Poder Popular en el 2015.

puchochaviano@hotmail.com

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