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Pobreza y desigualdad

La desigualdad es una de las trampas de la pobreza en Cuba, donde existe una fuerte diferencia entre aquellos que viven en la cúpula del gobierno y los otros que salen a las calles a luchar el día a día.

Imágenes como esta estamos ya acostumbrados a ver en las calles de la Isla, donde se aprecia la pobreza y la indigencia, lo cual desde el lente del poder intentan hacerlo invisible para los ojos de la humanidad, pero para nadie es un secreto que vivimos en un país donde se esconde la realidad, donde es muy difícil para muchos expresar lo que sentimos y mucho más sacar a la luz todo cuanto ocurre.

A pesar de que el mundo cambia y evoluciona constantemente, aún en Cuba el Estado insiste en seguir encerrado en una su propia cápsula donde le es difícil reconocer los vestigios de pobreza y desigualdad económica porque durante años se ha esbozado esa idea de que “todos somos iguales” y realmente no es así. En Cuba existen muchas diferencias, ya basta de seguir mostrando la imagen de que todo está bien, cuando por el contrario cada día que pasa se hace más difícil para los cubanos de a pie trazarse una línea de vida confortable y objetiva, sin antes pensar como poder llevar un plato de comida a sus moradas y en ocasiones otros solo les ha quedado la opción de bucear y tanquera en los desechos de basura.

Este joven que aparece en la imagen vive en el tradicional barrio de la Timba a solo unos escasos metros del Consejo de Estado, perteneciente al municipio Plaza de la Revolución. Todos los días camina desde el Vedado hasta La Habana Vieja en busca de las codiciadas latas de refrescos que se utilizan como fuente de materia prima y además se la pasa husmeando en la basura.

El mismo nos cuenta en lenguaje claro, coloquial y muy a lo cubano» que la jugada está bien difícil y apretada, cuesta muchísimo arañar un peso, todos los días hay q salir a la pista y vivir en la caliente, aquí todo el mundo está jodido, pero para nosotros los negros es peor».

Criterios como este son muy populares y habituales en la isla, donde se aprecia el descontento de la población, y los reclamos que la misma hace en busca de que no exista esa desigualdad que habita y no se puede ocultar.

Durante décadas a los gobernantes no les ha interesado realmente como el pueblo se siente, cuales son verdaderamente las necesidades básicas de los seres humanos y se la pasan comparando el sistema cubano con el resto del mundo, como si fuéramos un ejemplo por el solo hecho de tener educación y salud gratis,  pero es que aún faltan otras cosas que son necesarias para poder vivir.

Para el estado cubano le resulta incómodo reconocer que el escenario actual es duro, doloroso y lleno de sin sabores, con una situación triste y compleja, donde impera un sistema social que agobia, con vidas que no descansan y mucho rencor en los corazones, donde nadie sabe que puede suceder al despertar y ni siquiera tener una nueva razón para soñar.

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Licenciada en Educación, especialidad en Lengua y Literatura Inglesa. Miembro del Instituto Nuevo País y del Comité Ciudadano por la Integración Racial (CIR). Realiza trabajo de campo sobre la mujer rural afrodescendiente, su representación en la economía emergente y la naturaleza particular del racismo y la discriminación.

marthadelatamayo@gmail.com

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