HomeArtículosYo no soy él
yo-no-soy-el

Yo no soy él

En los círculos infantiles, escuelas, universidades y centros de trabajo se ha establecido como norma una expresión que en sí sola carga toda la humillación a la que el gobierno cubano somete a los ciudadanos de cualquier edad.

El ejemplo a seguir a partir de ahora es el de una persona que en 1953 luchaba contra una dictadura con el fin de restituir la Constitución de la República del año 1940, restaurar el pluripartidismo, la tripartición de poderes, celebrar elecciones democráticas, respetar las libertades de asociación, reunión, expresión y manifestación, es decir, todos los derechos civiles y políticos vulnerados por el dictador Fulgencio Batista tras el golpe de estado del 10 de marzo de 1952.

En lo económico y social, la revolución de Fidel Castro, según el programa presentado en el juicio por el asalto al Cuartel Moncada de la Ciudad de Santiago de Cuba, prometía dar solución a los problemas de tierra, salud, vivienda, industrialización, desempleo y educación.

Cincuenta y siete años después del derrocamiento de una dictadura que duró seis años y nueve meses, la nueva dictadura establecida por aquel aprendiz de brujo presenta resultados ni remotamente parecidos a las promesas del Moncada.

Ni elecciones libres, ni pluripartidismo, ni libertad de reunión, asociación, manifestación o expresión, ni Constitución de 1940 sino una apócrifa impuesta por la URSS en 1976 y que en la actualidad agoniza entre lineamientos partidistas, conceptualización del modelo y vagos conceptos de revolución.

En lo económico y social;  Raúl Castro se encargó de rebajar los empleos en un millón en cuanto asumió el poder. Nunca se produjo la industrialización prometida, hoy la minería da grima y las cosechas se pierden en el campo por falta de capacidad para la producción. El déficit habitacional se incrementa a tal punto que las chozas derribadas por el ciclón Matthew son idénticos a los que vieron pasar las fuerzas rebeldes en diciembre de 1958 y los barrios marginales se han multiplicado a lo largo y ancho del territorio nacional. Después de transcurrido más de medio siglo, una nueva reforma agraria  impulsada por Castro II, ha venido a remendar el hecho de que más del 80% de las tierras cultivables, todas estatales, se encontraban improductivas e infestadas de marabú.

Solo en la salud y la educación, con sus pros y sus contras, la revolución cumplió el programa, esto gracias a los miles de millones de pesos invertidos por la Unión Soviética en su aventura proselitista del Caribe.

De los miles de cubanos muertos en acciones de guerra en otras tierras, o de los miles de africanos negros muertos a manos de las tropas cubanas, también habría que hablar, así como de los miles de fusilados sin tumba conocida, y de los miles de ahogados en el Estrecho de La Florida, y de los millones de emigrantes y las decenas de miles de presos políticos que han pasado por las cárceles y campos de trabajos forzados.

No puede pasarse por alto la criminalización del pensar diferente entre los logros de la revolución fidelista y  el establecimiento del odio y la acusación como principios revolucionarios a seguir por las nuevas generaciones. De verdad que yo no soy él ni quiero que los cubanos lo sean por el bien de Cuba.

Rate This Article

Abogado y periodista independiente, miembro de la Corriente Agramontista de Abogados Independientes. Director del Centro para el Análisis de Políticas Públicas Libertad y Desarrollo. Escribe para el Diario de Cuba. Participó como candidato a delegados (concejales) en las elecciones municipales del Poder Popular en el 2015.

puchochaviano@hotmail.com

No Comments

Leave A Comment