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Fariseos del Comunismo

El discurso del gobierno cubano de que el capitalismo nunca va a regresar a Cuba es, para decirlo en pocas palabras, una gran mentira. Los gobernantes cubanos procuran, a toda costa, que el capitalismo regrese a la Isla. Lo que no quieren es que los cubanos reciban ningún beneficio.

Estimular la inversión extranjera, capitalista por supuesto, hasta niveles de orgasmo, no es precisamente rechazar el capitalismo, sino todo lo contrario. A los comunistas cubanos les gusta el capitalismo o economía de mercado, lo que no les gusta es que los cubanos sean independientes, que no dependan de sus “gratuidades”, que es otra cosa bien distinta.

Los líderes cubanos, los históricos y los histéricos, viven con más opulencia que los burgueses que dicen odiar; viajes en yates, turismo en París, mansiones en Miramar y otras zonas chic de la geografía habanera y exquisiteces culinarias que los cubanos de La Cuevita, El Guatao o El Caney de Las Mercedes ni siquiera han oído mencionar.

Como Carlos Marx, que vivió toda su vida de la ayuda solidaria de Federico Engels, de su esposa Jenny y de  la herencia de su padre judío, los comunistas cubanos aspiran a vivir mientras puedan del trabajo de los demás.

No se trata de defender una ideología en la que nadie medianamente serio cree, o en la necesidad de defender algún logro de la Revolución que corra peligro de desaparecer. La defensa del socialismo que hoy enarbola el gobierno cubano es la defensa de un sistema de seguridad social pagado por los propios trabajadores durante su vida laboral, de un sistema de salud subsidiado principalmente por los médicos y demás trabajadores de la salud explotados en África, Sudamérica o cualquier otra parte del mundo, y un sistema educacional deficiente con maestros mal pagados y aulas sin iluminación suficiente.

El gobierno comunista de la Isla defiende su status y si para lograrlo necesitan de la ayuda solidaria del enemigo capitalista, bienvenida sea. La Ley de Inversión Extranjera, El Proyecto del Mariel, la venta a los franceses del Aeropuerto de Rancho Boyeros, las instalaciones hoteleras fifty-fifty, etc. Nos dice a las claras que la opinión de Raúl Castro sobre el capitalismo y los capitalistas, no tiene nada que ver con las monsergas y advertencias oficiales.

De hecho, la Constitución de la República está en franca contradicción con las acciones y disposiciones vigentes con respecto a los empresarios capitalistas y sus derechos en Cuba.

El gobierno y Partido Comunista Cubano, mienten cuando dicen al pueblo que el sistema capitalista es el enemigo de la humanidad, cuando están convencidos de que la única forma de producir mucho y con calidad, es mediante el sistema de economía de mercado, cuando están convencidos de que con su economía planificada y centralizada, dilapidan recursos que no se convertirán en bienes de consumo ni servicios.

Raúl Castro sabe que los capitalistas producen con abundancia y calidad y sin robar, por lo que su nudo gordiano que tanto le gusta mencionar ya no es un nudo, sino un simple lazo al que tirando de una punta se deshace. Permitir la propiedad privada para todos los cubanos, el libre mercado interno y externo y la posibilidad de que todo el que pueda se haga rico, resolvería los problemas de los cubanos y por qué no, hasta de los gobernantes.

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Abogado y periodista independiente, miembro de la Corriente Agramontista de Abogados Independientes. Director del Centro para el Análisis de Políticas Públicas Libertad y Desarrollo. Escribe para el Diario de Cuba. Participó como candidato a delegados (concejales) en las elecciones municipales del Poder Popular en el 2015.

puchochaviano@hotmail.com

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