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¿Opciones alimenticias?

Alrededor del mediodía un colega que se graduó de Ingeniero Informático y ahora se ha empleado en la construcción porque le reporta mayores beneficios disfruta de una pizza al doblar de la obra en la que trabaja. Lo acompaño y pido una para mí pues aparentan estar bien elaboradas y mientras compartimos noticias sobre los últimos movimientos tecnológicos mundiales de los que hemos podido conocer. Al terminar le comento del sabor de la salsa y me responde que es su almuerzo a diario al igual que el de varios de los trabajadores de la obra pues consideran que les aporta mayor cantidad de energía y a la vez ser asequible.

¿Son saludables los hábitos alimenticios de los cubanos?

Si eres de los que se preocupan por la dietética y los efectos que a largo plazo pueden acarrear coincidirás en que el reiterado consumo de productos elaborados con harina no es recomendable. Los cubanos generalmente no tienen la posibilidad de preocuparse por sus hábitos alimenticios debido a entre otras causas la solvencia económica promedio. Con 900 pesos mensuales, en este caso, por encima de la media nacional, alrededor de 30 pesos diarios ¿Cuánto se puede destinar al almuerzo entre otros tantos gastos cotidianos que mantener?

Esta situación económica generalizada afecta al pueblo principalmente en el sector alimenticio, básico para el desarrollo de la sociedad. La cada vez más devaluada moneda cubana limita las opciones y accesibilidad de cada ciudadano a los productos que se encuentran disponibles en mayor calidad y variedad en precios conformados en moneda convertible, aproximadamente 25 veces superior a la moneda nacional.

Si nos fijamos en la cola de la pizzería en el horario de almuerzo apreciamos la aglomeración de personas en comparación con otros momentos del día, y es algo que confirma la dependienta de sólo preguntarle: – “Es un horario pico”.

Los precios de las alternativas a esa hora en un local arrendado por el Estado a cuentapropistas  y un merendero privado cercano van desde pan con queso al mismo precio de las pizzas, o por unos pesos más una delgada lasca de jamón, la cual no aumenta mucho el valor en calorías, hasta las llamadas completas: una combinación de arroz, viandas y plato fuerte que comienzan en los 25 pesos.

Recuerdo a otro conocido que reía (algo que solemos hacer los cubanos ante las normalidades de otros países) mientras leía el listado de alimentos recomendados en una revista de fitness que sigue semanalmente en el llamado “Paquete”. Aunque decidas ir a un gimnasio a mejorar tu forma física, los planes alimenticios ni se parecerán a los ejecutados por fisiculturistas latinoamericanos porque solo aparecen las limitadas soluciones locales.

“El cubano vive para comer” es una frase que no se refiere a la glotonería, es debida al por ciento mensual destinado a los gastos alimenticios. La Canasta Básica se agota en menos de una semana, la reciente rebaja de costos a una selecta lista de productos alimenticios no mejora las condiciones actuales, ni equilibra el alza en los precios acumulada durante la última década. A la gran mayoría de la población le continúa preocupando lo que podrá comer al día siguiente, incluso reiteradamente la entrada financiera diaria es la que asegura el menú de esa noche.

Es necesario en lo macro libertades para el comercio del sector cuentapropista con el exterior, la creación de mercados mayoristas, mayor autonomía para las pequeñas y medianas empresas, disponibilidad y acceso a recursos y materias primas controladas absolutamente por el Estado en la actualidad y que son imprescindibles para el avance en el desarrollo alimentario.

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Estudiante de Ingeniería Informática en la Universidad de Camagüey, apasionado de la Ciencia y la Tecnología. Seguidor de la neutralidad de la red e Internet, promotor de las libertades y derechos humanos así como la libertad de expresión.

haniel@gmail.com

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