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Reglas, debates y principios

En un día de aniversarios controvertidos para Cuba como el Día Nacional del Campesino y el Día Internacional Contra la Homofobia, el diario “Granma” publicó un artículo tomado de “La Pupila Insomne”, publicación esta que demuestra que no siempre tener los ojos abiertos es sinónimo de ver más.

El periodista parte de supuestos e imposiciones que no parecen dejar espacio para el verdadero debate. La primera regla que impone este portavoz del comunismo más rancio y retrógrado es que no les será posible entenderse con quienes armados de ideas que él compara con una granada de fragmentación (vaya apego al lenguaje bolchevique), pretenden “hacerla estallar en el seno de la República, de la Nación, de la Patria, con el fin de destruir el sistema socialista en construcción y reponer el arcaico y desgastado sistema capitalista.”

Ante todo, habría que aclarar al autor del trabajo, que la República, la Nación y la Patria son conceptos que no aceptan  ser identificados con ningún sistema político, de ser así, los países con diferentes sistemas al cubano no estarían  constituidos como repúblicas ni serían naciones ni la patria de nadie. En segundo lugar, ni el socialismo está en construcción ni el capitalismo constituye un sistema arcaico y desgastado sino todo lo contrario.

No hace tres décadas que el llamado campo socialista, con la Unión Soviética a la cabeza, colapsó producto de sus propias ineficiencias como sistema, entre las que se encuentran la improductividad y la corrupción administrativa que le son consustanciales. El sistema socialista no admite construcción porque nació inviable, no fue un parto natural sino un aborto que  ha costado muchos fusilados, emigrantes, presos políticos y hambrunas para mantenerlo con vida en los lugares donde se pretendió imponer, pero quizás lo peor de todo ha sido la humillación que significa el comunismo para el ser humano, para la persona que está a expensas de lo que el Estado quiera dar o quitar incluyendo la libertad de opinar diferente.

La China comunista y Vietnam adoptaron el capitalismo como la única forma de sacar a sus pueblos de la eterna crisis alimentaria que los agobiaba y la propia Rusia, madre del engendro, se niega a retornar al experimento que nunca debió ser. Todos los logros del comunismo se pueden medir por los resultados de Cuba y Corea del Norte.

Con la prédica de los peligros del capitalismo la prensa cubana oficial solo muestra los temores de los gobernantes al ver que el ciclo de la izquierda en América Latina llega a su fin en medio de escándalos por corrupción y pataleos desesperados por aferrarse al poder. Los dirigentes cubanos, la única clase que  pierde con el cambio, se preparan a su manera para enfrentar lo inevitable.

Por desdicha para los alabarderos del comunismo internacional, el sistema que se muestra arcaico, desgastado y agonizante al cabo de una centuria, es precisamente el que se suponía iba a darle sepultura al capitalismo, el cual hoy se ve fortalecido con nuevos miembros y encontrando soluciones para su perfeccionamiento democrático.

En cuanto a la segunda regla, la del financiamiento, hay que insistir con los desmemoriados en que el Movimiento 26 de Julio fue financiado en buena medida por dinero proveniente del exterior, incluyendo el dinero para la compra del yate Granma donado por el ex Presidente Carlos Prío Socarrás y las armas,  que llegaron hasta de Centro América.

Durante el tiempo que la URSS se hizo cargo de Cuba y su revolución, esa potencia subvencionó cada una de las locuras económicas, deportivas y militares que hicieron famoso al régimen cubano. Mientras se pudo, todos los partidos comunistas y movimientos guerrilleros latinoamericanos recibieron el apoyo financiero y logístico del gobierno cubano.

A estos fines fueron creados instituciones y organismos como la OSPAAAL, el ICAP, el Departamento América y otros que de forma más o menos encubierta y a veces descarada, fomentaron la subversión armada, el terrorismo en todas sus variantes y la ingobernabilidad bajo el pretexto de la lucha contra el imperialismo, las transnacionales y las oligarquías.

Después de tanta sangre derramada y tantos recursos dilapidados, los revolucionarios cubanos se dan la mano con los representantes del imperialismo y de las trasnacionales en la búsqueda desesperada de nuevas fuentes de financiamiento. A pesar de estas verdades, se atreven a criticar el apoyo recibido por los opositores pacíficos a los que se les niega el acceso a puestos de trabajo estatales y se les obstaculiza la actividad laboral privada.

En cuanto a los llamados principios, dejan de serlo cuando se convierten en la justificación para violar derechos humanos elementales.

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Abogado y periodista independiente, miembro de la Corriente Agramontista de Abogados Independientes. Director del Centro para el Análisis de Políticas Públicas Libertad y Desarrollo. Escribe para el Diario de Cuba. Participó como candidato a delegados (concejales) en las elecciones municipales del Poder Popular en el 2015.

puchochaviano@hotmail.com

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