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Un viaje a la capital de los cubanos

Por estos días tuve la oportunidad de hacer un viaje a la capital de todos los cubanos,  solo 72 horas bastaron para recorrer parte de La Habana y llevarme mis impresiones, que si bien todas las experiencias no son negativas hay un gran por ciento que sí.

Todo empezó cuando un grupo de amigos emprendimos el viaje en un coche rentado en las oficinas que el gobierno cubano tiene habilitadas para tales fines, escuchaba atentamente como mis amigos que habían venido de España que es donde residen permanentemente se quejaban de lo caro que les había costado, que era el doble más caro que en Europa, difícilmente un profesional cubano de más alto rango como un master o doctor pueda rentar un carro para irse a hacer turismo dentro de la isla. Un salario de un mes de un cubano de los que mejores ingresos tenga bastaría solamente para alquilarlo por un día, aunque la mayoría cobra entre 30 a 35 cuc al mes, tendrían que reunir dos meses de salario completo.

Luego de conducir unas horas por la autopista nacional vimos en las pésimas condiciones que se encuentran las mismas. En ocasiones tuvimos que adentrarnos en algún que otro pueblecito en busca de combustible porque en las gasolineras de la autopista no había gasolina regular, luego del susto de que si nos quedábamos o no sin combustible pudimos seguir el viaje.

Decidimos hacer una parada para almorzar y con tan buena suerte nos encontramos un restaurant tipo rancho muy bien acondicionado, era particular lo que el servicio y las ofertas estaban muy buenas aunque un poco caras para un cubano de a pie, pero bueno con algunos ahorros se puede ir aunque sea en una fecha que lo amerite. Estos sitios son muy populares en toda la isla después del aperturismo que el gobierno de Raúl Castro ha propiciado para la creación de algunos pequeños negocios privados.

Después de un rico almuerzo, fuimos al criadero de cocodrilos donde la entrada es diferenciada para cubanos y extranjeros. Por ejemplo un cubano paga 0.50cuc  y un extranjero 10cuc. En un afán de exprimir lo más posible al turista que tiene una situación más favorable  que el cubano.

Ya en La Habana, fuimos a buscar un sitio decente y con las comodidades básicas  donde dormir y guardar nuestras cosas. Pudimos conseguir un apartamento de un cuarto con buen confort con un costo de 40 dólares el día, un precio bastante alto para un nacional. Nos adentramos en la vida nocturna de la urbe capitalina, caminamos por las céntrica avenida de 23 donde apreciamos la presencia de policías en muchas cuadras, daba la impresión de que estábamos en un país en guerra, tuve la oportunidad de conversar con uno de ellos que interrumpió mi paso para pedirme mi documentación, no falto la típica pregunta  ¿Qué haces en La Habana? ¿Y tú transitoria? Le explique que solo estaría unos días que venía por turismo que no creí necesario pedir un permiso para estar en mi propio país, donde nací y he vivido toda una vida. Esta vez estuve de buena suerte y me dejo seguir.

Ya se empieza a notar los estragos de la emigración que padece Cuba a lo largo del período revolucionario. Y que en estos últimos años se ha incrementado exponencialmente. Se ven pocas personas y ya no es tan divertida la capital como antes. Al menos ese fue mi parecer y el de algunas personas que estuvimos conversando. Antes todos íbamos a los mismos sitios, pobres, la clase media y los ricos que casi siempre son los que viven fuera de Cuba o algún cubano que recibe remesas del exterior. Ahora se han separado en clases sociales, con la creación de los negocios privados que tienen altos precios para poder entrar.

Si bien Cuba se ha convertido en un destino turístico de más de tres millones de llegadas el último año, La Habana no se nota preparada para una posible incremento de arribo de norteamericanos, que actualmente se encuentra vigente la prohibición de entrar como turistas, pero se espera que en los próximos meses desaparezca esa restricción. Hay muchos problemas de infraestructura y un pésimo trato por parte de la mayoría de los trabajadores que prestan servicios tanto en restaurant, tiendas y bares. Un país como el nuestro que sus principales ingresos son la prestación de servicios lo importante es que los visitantes se lleven una buena impresión y deseen regresar. Tenemos mucho trabajo que hacer, debemos prepararnos para saber aprovechar las oportunidades que se avizoran, aprender a mostrar una sonrisa aunque no tengamos deseo, tratarnos con educación y respeto, para dar una buena imagen y las personas se sientan a gusto.

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Informático, ex estudiante de la Universidad de Ciencias Informáticas de La Habana (UCI). Vive en la provincia de Sancti Spíritus (Cuba).

ycanlibre@gmail.com

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