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Que se vayan; no los queremos, no los necesitamos

Un poco de utopía, otro poco de miopía política, abundante charlatanería, mucha arrogancia y cantidad suficiente de más con lo mismo hasta completar. En esta receta puede resumirse la Conceptualización del Modelo Económico y Social Cubano de Desarrollo Socialista.

Salvo algunas pizcas de economía de mercado, más que necesaria dada la evidente inoperancia del sistema estatal centralizado de producción, toda la conceptualización se basa en los mismos principios que nos han traído hasta aquí, implorando la ayuda solidaria de los inversores capitalistas extranjeros y de los turistas también capitalistas y extranjeros.

El documento de marras, es un popurrí compuesto por discursos pasados de época, clichés de la izquierda trasnochada y reciclaje de las mismas fórmulas que fueron abandonadas hace mucho por la izquierda inteligente.

No hay dudas que después de una pantomima llamada debate democrático, entre personas de  la misma filiación estalinista, el extenso mamotreto apenas leído, va a ser aprobado con vítores por el 4 % de la población total del país.

El 96 % restante serán espectadores de este circo que promete actos de magia como el desarrollo sostenible, equilibristas en la cuerda floja del comunismo capitalista, triple salto mortal de la inversión extranjera y el escape de las cadenas, en balsas asediadas por tiburones.

La conceptualización del modelo económico y social cubano está divorciada de la realidad, sus fundamentos no pasan de ser intenciones, deseos y elucubraciones, es el culto a Onán elevado a nivel de política de Estado. No es serio el programa del Gobierno y el Partido Comunista cubanos cuando insiste en cerrar los ojos a la evidencia de que los países que han alcanzado más desarrollo económico y disminuido el índice de pobreza son precisamente los que gozan de más libertades civiles, políticas y económicas.

Los países con  democracia y economía de mercado van a la cabeza del mundo mientras los comunistas solo logran hacer crecer la pobreza y la represión. Dedicar algo de tiempo a la lectura de los 330 puntos que constituyen el documento de conceptualización, aporta la convicción de que el comunismo es un fracaso sin posibilidad de enmienda.

Es sobre todo una burla a la inteligencia de los cubanos, un reto a su capacidad de soportar la dictadura. ¿Qué pretenden hacer los gobernantes cubanos con el  pueblo? Ni más ni menos que lo que han hecho hasta ahora, vivir a expensas del trabajo ajeno con el pretexto de ser los elegidos para distribuir lo que producen los demás.

El resultado de este empecinamiento puede ser desastroso a corto o mediano plazo, la frustración que ya se ve en las filas de la militancia comunista provoca la ausencia del espíritu de colaboración, deserciones abiertas y simulación.

¿Y el pueblo? Ahí, sin poner mucha atención a lo que por intuición sabe que no conduce a ninguna parte, esperando quizás a que las leyes de la naturaleza cumplan su parte en la extinción de esta plaga, o a que se produzca un milagro como el Rabo de Nube que pedía Silvio Rodríguez, que se lleve el comunismo feo y abusivo y nos deje la democracia y el desarrollo.

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Abogado y periodista independiente, miembro de la Corriente Agramontista de Abogados Independientes. Director del Centro para el Análisis de Políticas Públicas Libertad y Desarrollo. Escribe para el Diario de Cuba. Participó como candidato a delegados (concejales) en las elecciones municipales del Poder Popular en el 2015.

puchochaviano@hotmail.com

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