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Gobiernos de izquierda

Gobiernos de Izquierda y Gobiernos progresistas

De tanto escucharlo parece que nos acostumbramos a este silogismo, somos de izquierda, la izquierda es progresista, ergo, somos progresistas. Parece tan sencillo que es difícil no creerlo, pero; en primer lugar habría que definir qué es la izquierda como movimiento político y en segundo término, a qué llamamos progreso.

La izquierda en el mundo moderno es la tendencia política que se identifica con los movimientos sindicales, el Estado que aboga por el pleno empleo y el salario mínimo, la eliminación de la propiedad privada o su minimización a favor del colectivismo y la estatización de la economía, y lo más importante, la garantía de los servicios públicos en educación y salud para todos.

Con semejante programa es muy difícil no ser popular entre las grandes masas no solo de pobres, que ya son minoría en nuestros países según informes oficiales, sino entre los intelectuales, estudiantes,  personas de clase media y religiosos que aspiran a que todos seamos iguales en un mundo desigual.

Sin lugar a dudas Judas el Iscariote, el apóstol que traicionó a Jesús, era de izquierda. Aquel pasaje del Nuevo Testamento en que el hipócrita se lamenta del despilfarro en que había incurrido María, la mujer que derramó el frasco de perfume sobre el Cristo (Juan 12:3-8), es suficiente para caracterizarlo. El perfume no era suyo, pero ya él se consideraba a si mismo administrador de lo ajeno y fiscal implacable contra la propietaria del bien y el libre uso que decidió darle.

Los comunistas hacen lo mismo, no es que tengan interés en los pobres, sino porque teniendo la bolsa pueden sustraer a su antojo. Después de algunos años en el poder, todos los gobiernos de izquierda en América Latina están o han estado envueltos en escándalos de corrupción, cada congreso de los partidos comunistas de China y Vietnam tiene como punto principal de su agenda la corrupción de los dirigentes partidistas, en Cuba fue creado un organismo con el único fin de detectar a los corruptos, todos casi sin excepción militantes del Partido Comunista.

Administrar o como se diría en Cuba, mangonear lo que es de otros por derecho, no es ser progresista, no hay progreso alguno en quitar al que tiene para repartir migajas entre los que no tienen, ningún país de los llamados socialistas (comunistas) de Europa logró salir de la pobreza, la Unión Soviética tampoco a pesar de sus cohetes nucleares, lo mismo ocurrió con China y Vietnam, convertidos al capitalismo ante la evidencia de que por el camino que iban no había progreso posible.

Sin embargo, a pesar de los ejemplos vivos y rotundos del fracaso que constituyen Cuba y Corea del Norte, aquí y allá insisten en levantar la cabeza los llamados progresistas que prefieren ver a sus países sumidos en la miseria que permitir a los pueblos ser libres.

Donde quiera que la izquierda que se hace llamar progresista, intente dar su discurso empobrecedor y totalitario, deben alzarse las voces democráticas de denuncia contra la hipocresía de los que pretendiendo defender a los pobres los utilizan como peldaños de su egoísmo.

Si Stalin, Mao, Pol Pot, Velazco Alvarado, Fidel Castro y Hugo Chávez son considerados progresistas, habría que preguntar a rusos, chinos, camboyanos, peruanos, cubanos y venezolanos, si los quieren de vuelta o prefieren olvidarlos.

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Abogado y periodista independiente, miembro de la Corriente Agramontista de Abogados Independientes. Director del Centro para el Análisis de Políticas Públicas Libertad y Desarrollo. Escribe para el Diario de Cuba. Participó como candidato a delegados (concejales) en las elecciones municipales del Poder Popular en el 2015.

puchochaviano@hotmail.com

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