HomeArtículosProfecías y caprichos

Profecías y caprichos

Pasó el Séptimo Congreso del Partido Comunista de Cuba y dejó una estela de confusiones, incumplimientos e indefiniciones, entre ellas la llamada Conceptualización del Modelo Socialista y el Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta el año 2030. De la Implementación de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución aprobados en el Sexto Congreso,  un lustro después de su anuncio al pueblo cubano y al mundo se sabe que está incumplida en un 79%.

Como cubano que alguna vez creyó en el socialismo, la revolución y sus líderes, no me queda otra cosa que reconocer la capacidad de persistencia de los muchachos de la Sierra Maestra y sus acólitos, sumada a la confianza ciega de que las futuras generaciones seguirán dejándose embaucar en este cuento de nunca acabar que es la construcción del socialismo o su actualización, como le llaman ahora.

Según confiesa el propio Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros y Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba, para decirlo en pocas palabras, el dictador cubano, en cinco años han visto la luz ocho versiones de la Conceptualización, y todavía no hay esperanzas de que la versión definitiva se logre alguna vez. Por supuesto que esta imposibilidad no se debe a falta de empeño por parte de los burócratas encargados de su elaboración, sino a razones de fondo.

Ni el mismo Carlos Marx logró definir tal cosa por la sencilla razón de que el socialismo no tiene fundamento en la realidad, el marxismo surgió a partir de una serie de ideas aleatorias, vagas y dispersas derivadas de situaciones ya superadas en la Inglaterra de mediados del siglo XIX y por ende sin nada que ver con el capitalismo contemporáneo a este aventurero del pensamiento.  Marx recopiló información antigua, alteró hechos y cifras y los pegó como pudo en el collage que conformó el primer tomo del Capital, manipulado posteriormente por intelectuales llenos de odios, envidias y resentimientos o al decir de José Martí, ambiciosos con rabia disimulada.

A pesar de estos antecedentes y a siglo y medio de la publicación de un libro que no es científico sino más bien escatológico, los comunistas cubanos pretenden utilizarlo enriquecido con la práctica revolucionaria (¿?), las ideas de Martí (anti marxista) y La Historia me Absolverá de Fidel Castro.

No se puede conceptualizar un disparate, cuánto esfuerzo baldío, cuánta inteligencia desaprovechada, a este último experimento le ocurrirá lo que a los otros, los dolores no son de parto, solo una mala digestión.

En cuanto al pretendido Plan de Desarrollo Económico y Social hasta el 2030, parece un chiste, si los planes quinquenales nunca se cumplieron, qué objetividad puede haber en un mega plan a quince años vista y en medio de un proceso de desarrollo de las fuerzas productivas que constantemente sobrepasa las expectativas gubernamentales, a pesar de todas las trabas establecidas.

Nadie, ni siquiera Nostradamus, se atrevería a vaticinar lo que va a ocurrir en Cuba de aquí al 2030, pero los algo más de 670000 comunistas cubanos representados por el grupúsculo de 17 que conforman el Buró Político, han decidido que con exigencia, disciplina, control y un poco de buena suerte, en el 2059 el país celebrará el centésimo aniversario del triunfo de la revolución gracias a la ayuda solidaria y desinteresada del pueblo haitiano y la bendición de los orishas.

Rate This Article

Abogado y periodista independiente, miembro de la Corriente Agramontista de Abogados Independientes. Director del Centro para el Análisis de Políticas Públicas Libertad y Desarrollo. Escribe para el Diario de Cuba. Participó como candidato a delegados (concejales) en las elecciones municipales del Poder Popular en el 2015.

puchochaviano@hotmail.com

No Comments

Leave A Comment