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Vivienda, promesa de un “proceso revolucionario”

En 1959 fue el comienzo de la revolución cubana, Fidel Castro señaló este año como  el inicio de un proceso que erradicaría la pobreza de raíz y los cubanos experimentarían cambios sustanciales en sus vidas, en especial en las viviendas, no más chozas, ni cobijos maltrechos, en la Cuba revolucionaria.  Según Castro “hay piedras suficientes y brazos de sobra para construirle a cada cubano una vivienda decorosa.

Así comenzaba un proceso romántico, que se caracterizaba por su compromiso con los desfavorecidos y más pobres, se respiraba un aire de cambio en las calles, el proceso revolucionario arrastraba a las masas, con sus discursos plagados de promesas, la esperanza brotaba como flor en primavera en la Cuba revolucionaria.

La realidad hoy en día es otra, en pleno siglo 21 después de más de medio siglo, donde el mundo ha experimentado cambios, en la Cuba revolucionaria sigue inamovible en el tiempo, aún persisten las chozas maltrechas en nuestros campos y ciudades, en la Cuba de hoy los problemas de la vivienda son tan o más profundos que  en aquel entonces.

Adquirir una vivienda, o construirla en nuestros días, es un proceso tormentoso, lleno de tragedias, trabas, persecución, burocracia  y corrupción, donde  los hijos deben esperar que sus padres, por ley natural dejen este mundo para poder heredar sus viviendas, nadie  nunca imaginó que aquel proceso prometedor se convertiría en lo que es, hoy en día.

Un sistema rígido, falto de oportunidades, donde en una vivienda viven hasta cuatro generaciones familiares, donde se desalojan personas a la fuerza por no estar autorizados a construir, donde viven personas en condiciones inhumanas e insalubres. Donde viven miles de personas sin techos con paredes de cartón o hechas de madera y lodo, afectadas por eventos meteorológicos por de más de dos décadas.

En la Cuba del siglo 21, se necesita una autorización por parte del gobierno para poder construir una pequeña vivienda, de lo contrario la persona es multada y en muchos casos lo construido es derribado de manera arbitraria e injusta, todo el  esfuerzo, dinero y tiempo invertido puede desaparecer como polvo en el viento.

En mi opinión, todo proceso o movimiento revolucionario, cuando no termina en democracia acaba siendo una dictadura, como la cubana donde las oportunidades escasean en todos los ámbitos,  donde ningún ser humano puede gozar de una vivienda digna y decorosa, donde millones de personas son obligadas a vivir  amontonados en pequeñísimas construcciones inseguras.

El gobierno cubano ha volteado la cara a los millones de ciudadanos, que hoy en día se debaten en sobrevivir, todo promesa fue parte del mecanismo siniestro para perpetuarse en el poder por tanto tiempo, el futuro de los cubanos sigue siendo incierto mientras los castro continúen en el poder, lo que sí es seguro es que, los cubanos seguirán viviendo en pequeñas chozas, si hacemos algo al respecto y tomamos nuestro destino en nuestras manos , de seguro la frase “Hay piedras suficientes y brazos de sobra para hacerle a cada cubano una vivienda decorosa”, prevalecerá.

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Licenciado en Lenguas Extranjeras (inglés), amante de la libertad y la democracia y activista de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), organización prodemocrática defensora de derechos humanos en Cuba. Me desempeño como uno de los líderes del Frente Juvenil de UNPACU y como vicecoordinador de la Célula José María Heredia. Dentro del marco del programa Aulas Abiertas, he recibido capacitaciones en los tópicos de valores democráticos, liderazgo y el uso de las TICs para el empoderamiento ciudadano.

alexeismv@gmail.com

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