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“La Manteca” San Miguel del Padrón

Como parte del trabajo comunitario que hemos venido desarrollando desde hace un año el Comité Ciudadano por la Integración Racial (CIR) y el Partido Arco Progresista, en la comunidad del municipio capitalino San Miguel del Padrón nuestro trabajo lo hemos efectuado principalmente con niños y mujeres  en base a la ayuda y educación en valores como un trabajo de incidencia social con el fin de identificar comunidades vulnerables y en particular afrodescendientes.

En esta comunidad las personas que viven allí vienen del oriente de la isla de Cuba buscando acercarse a la capital del país y se instalan en pequeñas casas llamadas “llega y pon”, que son similares a las favelas del Brasil.

El 90 por ciento de los mismos son afrodescendientes, de ellos existen aproximadamente 600 niños de 0 a 13 años de edad, 300 adolescentes y el resto es población adulta entre hombres y mujeres.

El peso de la fuerza laboral y la jefatura familiar descansa en las mujeres entre 15 a 45 años y con muy  bajo nivel escolar, las mismas dejan los estudios a temprana edad para dedicarse al trabajo de vendedoras ambulantes para poder sustentar a sus familias.

El trabajo que estas mujeres realizan diariamente es en las calles de La Habana  vendiendo 12 artículos que las mismas llevan consigo entre los que se encuentran (palitos de tender, jarros, recogedores, etc.,) estas mujeres salen a vender desde las 7 a.m. hasta las 9 p.m. recorriendo diariamente varias zonas  llevando a cuesta un peso de 15 a 20 kilogramos sobre sus hombres y anunciando pregones muy populares para poder vender sus mercancías.

Entre las zonas de la periferia de la ciudad que las mismas  transitan diariamente están “Jaimanita, El Náutico, Santa Fe, Playa” entre otras y el recorrido ordinario es de 15 kilómetros desde sus hogares hasta estos respectivos lugares y luego tienen que regresar.

A pesar de percibir con sus esfuerzos una remuneración “aceptable” según ellas refieren, las mismas tienen descontento porque no poseen otra alternativa ni otra forma de vivir que no sea está a la que ya están habituadas, pero estas también se quejan de padecer enfermedades ginecológicas entre las que se encuentran el cáncer cervicouterino y otras producto a la fuerza que las mismas realizan diariamente, así como enfermedades en sus cuerdas vocales del pregón diario.

Atendiendo a estas problemáticas y teniendo en cuenta que la política del llamado proyecto de transformación integral del barrio y la llamada economía solidaria que ha trazado el gobierno de Cuba, podemos decir que es insuficiente o casi nulo la llegada de la misma a las zonas del perímetro de la ciudad, por lo que nosotros como defensores de derechos humanos en la isla hemos desarrollado actividades de recreación y participación infantil donde los niños que viven en esta comunidad han podido disfrutar de las mismas y sentirse en un ambiente acogedor que no es el que ellos viven, ya que la forma de vida que existe allí es bajo un ambiente polémico, de constante ultraje, agravio y ofensa producto del bajo nivel educacional que presentan estas personas.

Otras de las actividades que hemos desarrollado de conjunto para la formación y educación ciudadana han sido los talleres en pequeños formatos con los temas de violencia de género, talleres de educación familiar ya que es importante rescatar valores un tanto perdido en la sociedad sobre el rol de la familia como célula básica de la sociedad.

Pero podemos decir que uno de los talleres con mayor aceptación fue el relacionado con los temas de identidad y autoestima de la mujer y violencia de género, acompañado de  charlas educativas, ya que en estos lugares predomina mucho la violencia de género, la agresión hacia la mujer colocándole siempre en una situación desventajosa y vulnerable y está además el tema de  las adolescentes con embarazo precoz, lo que también trae consigo la deserción escolar.

Educar en valores a los niños y a las propias mujeres de allí ha sido una tarea de mucho sacrificio y entrega, porque estas tienen mucha falta de motivación, producto a las consecuencias de la discriminación psicológica, domestica, verbal y física que las mimas reciben día a día  atentando contra los derechos humanos de la mujer colocándole siempre en una situación de subordinada respecto a los hombres.

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Licenciada en Educación, especialidad en Lengua y Literatura Inglesa. Miembro del Instituto Nuevo País y del Comité Ciudadano por la Integración Racial (CIR). Realiza trabajo de campo sobre la mujer rural afrodescendiente, su representación en la economía emergente y la naturaleza particular del racismo y la discriminación.

marthadelatamayo@gmail.com

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