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Bruno y su democracia

Recientemente el Ministro de Asuntos Exteriores cubano Bruno Rodríguez Parrilla, declaró a  Euronews sentirse ¨feliz y cómodo”  con la democracia en Cuba.

Para este personaje, es lógico que así sea pues solo debe regirse por lo que le dicen o lo que considera que debe decir para mantener su puesto y sus privilegios. Teniendo en cuenta que es un político representante de un gobierno y no de un pueblo, debe sentirse satisfecho mintiendo; sus jefes llevan años haciéndolo.

Mientras se reprime a las Damas de Blanco por manifestarse pacíficamente durante los domingos de cada semana, Bruno recibe delegaciones. Cuando se les impide a varios cubanos, miembros de Somos más, participar de una charla sobre la vida y obra del apóstol José Martí, Bruno viaja a otros países. Durante la demolición de templos cristianos, arrestos de feligreses  y se reprime a mujeres impidiéndoles llegar a misa, Bruno está ocupado en desmentir ante el mundo lo que salta a la vista.

Bruno habla despacio, calculando cada palabra por temor a ejercer su derecho a expresarse libremente. Sabe en su interior que está mintiendo y no se sonroja. Escalar hasta ese cargo le ha costado años repitiendo como papagayo lo que sus superiores dicen. Además el señor Bruno tiene la suerte de que se le pregunte, donde ningún otro cubano pueda refutar su planteamiento.

No es democrático expulsar a un joven universitario de su carrera por decir lo que piensa; y sucede. Tampoco lo es no reconocer a las organizaciones políticas que se oponen al gobierno de forma abierta y pacífica.  Generan desconfianza las Asambleas del Poder Popular, con tantas manos levantadas, para estar de acuerdo con todo lo planteado y acordado. Resulta anti democrático (ente otras cosas) sacar a niños de sus aulas, sin el consentimiento de sus padres, para participar en mítines de repudio contra los que piensan diferente; y se hace en la actualidad. No puede existir democracia donde los medios de comunicación estén en manos del estado para troquelar la mente de los ciudadanos. Convivimos con la oclocracia por la demagogia del máximo líder y de los dirigentes durante muchos años pero eso cambió. Ya nadie cree en ellos, las misiones internacionalistas ayudaron, también por suerte ya existen medios alternativos.

Respeto el derecho democrático de expresarse del señor Bruno; pero mientras lo haga en su nombre, jamás en nombre de los cubanos que padecemos cada día un sistema anti democrático y autoritario. Democracia es la creación de las leyes con la participación del pueblo; por lo tanto lo que tenemos es una autocracia.

 

 

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Estudió Dibujo Arquitectónico. Ha realizado cursos de periodismo y artes plásticas. Es defensora de la libertad del individuo y los derechos de los animales.

roxanaaa@gmail.com

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