HomeArtículos¿Con la apertura oficial de la Embajada de Estados Unidos en Cuba se consuma el inicio de verdaderas buenas relaciones entre el norte y la isla?

¿Con la apertura oficial de la Embajada de Estados Unidos en Cuba se consuma el inicio de verdaderas buenas relaciones entre el norte y la isla?

Son muchas las interrogantes en relación a este nuevo escenario en el plano de las voluntades de los gobiernos y de las presiones que puedan soportar y solucionar.

El izaje de la bandera americana en nuestra nación resulta un hecho realmente trascendente si tenemos en cuenta la política antiamericana desarrollada por el gobierno de Fidel Castro desde que tomó el poder en 1959. Política que continuó su hermano Raúl, una vez que  el primero le transfirió el mando en 2006, y que cambió, podríamos decir de la noche a la mañana, con el anuncio del inicio de las conversaciones el 17 de diciembre del pasado 2014. Pero ¿Con la  apertura oficial de la Embajada de Estados Unidos en Cuba este 14 de agosto de 2015 se consuma el inicio de verdaderas buenas relaciones entre el norte y la isla?

Existen varias interrogantes sobre hasta qué punto en la práctica se lleven a cabo buenas relaciones. Por una parte, si el gobierno cubano se abrirá a verdaderos cambios, no sólo en materia política, en lo que suele hacerse énfasis sino en lo económico, habrá real apertura a la inversión con negociaciones basada en intereses, no en posiciones, oportunidades sin reservas para la inversión de empresas norteamericanas en Cuba y de cubanos americanos, sobre todo de familias marcadas, como contrarrevolucionarios, traidores o subversivos por décadas por parte del gobierno en Cuba y divulgados hasta el cansancio por los medios de comunicación nacionales, como la familia Más.

La ley de inversión extranjera dará cambios que permitan confiabilidad al inversionista y propiciará relaciones de contratación y salario a los obreros cubanos, que no sean de explotación de su mano de obra y que le permitan por fin vivir dignamente. Harán por su parte presión respecto a este tema, los inversionistas norteamericanos o sólo se centrarán en obtener ganancias.

En el tema político los cambios anunciados con las elecciones para el 2018 serán elecciones libres, democráticas y competitivas, donde la Sociedad Civil independiente tenga voz, y siga siendo apoyada por el gobierno de Estados Unidos, amén de la oposición del gobierno de La Habana.

Podrán entrar al país miembros que lo deseen, del Grupo de los 75 de la Primavera Negra del 2003, que fueron desterrados por el gobierno cubano por sólo querer reformas constitucionales, solicitadas a la Asamblea Nacional mediante el Proyecto Varela. Sobre todo aquellos que se han mantenido activos en el apoyo a la lucha por la libertad y la democracia, y que apoyan directamente a grupos, organizaciones, presos políticos como Luis Enrique Ferrer por sólo mencionar un caso.

El Código Penal  y hasta la Constitución cubana sufrirán cambios en relación al enfoque ¨antimperialista¨ y la llamada actividad subversiva, así como los programas de estudios de todas las enseñanzas del país, que mantienen el objetivo de que los educandos odien al capitalismo y esencialmente a Estados Unidos.

Por su parte, Estados Unidos dará por fin paso al levantamiento del embargo, podrán sus congresistas ponerse de acuerdo en el tema. Qué sucederá con el territorio, donde se encuentra la base naval de Guantánamo. Desaparecerá por fin la Ley de Ajuste Cubano.

Estados Unidos continuará con los programas de apoyo a la democracia de Cuba, pasará en materia de exigencia al gobierno de La Habana, de que respete los derechos humanos de su pueblo, de sólo reuniones de aliento y de que tengan confianza para con los líderes de la oposición de la isla.

Desaparecerá el clima de negociar con reservas, con desconfianza, aunque entre risas y para la prensa se simule, que todo va bien, o como dice la frase de un programa de entretenimiento cubano ¨Con sinceridad y sin secretos, entre tú y yo¨.

Es cierto, que ya se han hecho iniciado algunas medidas, pero no las sustanciales, por eso son muchas las interrogantes que pudiéramos hacernos, en relación a este nuevo escenario, sobre todo en el plano, pienso de las voluntades de los gobiernos y de las presiones que puedan soportar y solucionar, Estados Unidos dentro de su estructura democrática, donde todos tienen voz, y se decide en mayoría. Cuba dentro de su poder monolítico que se resiste al cambio profundo y dentro de la presión de quedar también en sana paz con Venezuela y con sus demás aliados latinoamericanos, y también de continuar por otro lado, resistiéndose a las presiones de la Sociedad Civil Independiente, que se reorganiza cada vez más y con mayores apoyo a nivel internacional.

El pueblo cubano en lo que le concierne, Sí tiene la voluntad de que definitivamente este cambio en relación a Estados Unidos, trascienda en un cambio en su status quo personal y que la nación salga definitivamente de la miseria, el atraso y la falta de libertades, pero al mismo tiempo muchos saben que la transformación definitiva está en manos de ellos como pueblo.

El cubano nunca ha odiado a lo americano, al contrario siempre lo ha anhelado, como efecto lógico de lo prohibido, y como demostración de que la política antimperialista ha sido impuesta por el gobierno de partido único hace 56 años.

Buenas relaciones no es sólo cambio de lexía ¨imperialismo¨ al sintagma ¨compañeros del norte, es mucho más.¨   Creo que sólo el tiempo podrá ver cómo marchen las nuevas relaciones, si dejen en algún momento de ser noticia, porque se hayan alcanzado normales relaciones, como entre otros dos países cualquiera. Mientras tanto seguiremos haciéndonos la pregunta: ¿Existen verdaderas  buenas relaciones entre el norte y la isla?

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Yusmila Reyna Ferrera (1976), periodista independiente. Lic. En Letras (2000) y Estudios Socioculturales(2010) en la Universidad de Oriente, Cuba. Periodista independiente, conductora programa audiovisual Oasis de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU)

yusmilareyna@iplperu.org

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