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El daño antropológico en las escuelas cubanas

Duele cuando escuchamos a nuestros pequeños hijos pronunciar tantas consignas absurdas y retrógradas como  “Pioneros por el Comunismo” o “Socialismo o Muerte”, u otras tan similares y ya conocidas en la sociedad  cubana actual, estas consignas invocadas están basadas bajo las doctrinas comunistas y marxistas que son las que les enseñan día a día a los niños en sus escuelas.

Comparto el criterio que “Cada vez que una persona deja de pensar con cabeza propia para repetir consignas por miedo o por conveniencia, es como si le hubieran mutilado el cerebro. Esto destruye y limita la capacidad de estas personas para conocer libremente el mundo y usar sin miedo su inteligencia, para razonar con criterios independientes, sin manipulaciones o restricciones totalitarias.” o “Cada vez que una persona tiene que actuar de modo diferente al que piensa o siente, cada vez que una persona le confiscan su voluntad cotidiana a nombre de un “voluntariado” impuesto desde arriba esta pierde su fuerza de voluntad y se convierte en una frágil marioneta movida desde afuera por los hilos del poder, del tener o del capricho, es como si le hubieran mutilados las manos “.

Las escuelas cubanas se han olvidado que la educación tiene el objetivo fundamental del pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales del hombre. El día diez de diciembre de 1948, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó y proclamó la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Asamblea pidió a todos los países miembros que publicaran el texto de la Declaración Universal y dispusieran que fuera distribuido, expuesto, leído y comentado en las escuelas y otros establecimientos de enseñanza, sin distinción fundada en la condición política de los países o de los territorios. Esta Declaración Universal en su artículo 26 plantea el carácter que debe tener la educación de todo individuo, que aparte de que es basada en el pleno desarrollo de la personalidad humana, cada padre tendrá derecho de escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos.

Es momento de decir basta, es momento de cambiar todo lo que tiene que ser cambiado, de que cada cual deje de pensar por otra cabeza y pueda hacerlo por su propia cabeza, para así que explique, y exprese sus propios criterios, sin miedo a nada ni a nadie, como dijera José Martí:” Libertad es el derecho que todo hombre tiene a ser honrado, y a pensar y hablar sin hipocresía.”

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Licenciada en Educación, especialidad en Lengua y Literatura Inglesa. Miembro del Instituto Nuevo País y del Comité Ciudadano por la Integración Racial (CIR). Realiza trabajo de campo sobre la mujer rural afrodescendiente, su representación en la economía emergente y la naturaleza particular del racismo y la discriminación.

marthadelatamayo@gmail.com

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