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Una Cumbre pintoresca al estilo barroco americano.

En la VII Cumbre de las Américas en Panamá hubo de todo, un defensor de la democracia como Barack Obama, un dictador cínico y decrépito, una comparsa bien entrenada para boicotear las actividades de la cita hemisférica, específicamente las del Foro de la Sociedad Civil y Actores Sociales, y una sociedad civil independiente cubana, que se mostró madura y segura de sus propósitos.

Ante panorama tan diverso me interesaría destacar aquellos puntos que se pudieran aprovechar como resultado de esta cumbre para los demócratas cubanos, primero continuar fortaleciendo su discurso político, ya que el ofrecido en los espacios permitidos de intercambio fue de gran acogida por los demás miembros amantes de la libertad de los diferentes países participantes. Segundo las redes de contacto nacidas del diálogo en las mesas de trabajo y también en pasillos y refrigerios. Tercero mantener la reciprocidad en la solidaridad con naciones como Venezuela, donde la persecución por motivos políticos es similar a la de la isla, apoyo no sólo en las redes sociales sino en las conversaciones con congresistas, representantes de organizaciones que se ocupen del tema de los derechos humanos y de la libertad, y en cuanto espacio estén presentes.

Las recomendaciones emanadas de la mesa de Gobernabilidad Democrática para los presidentes, también son un punto aprovechable por la sociedad independiente cubana como vía para derribar  iniciativas que permitan su concreción en el país, como lograr quizás una figura que se incluya en el foro permanente de la sociedad civil que se está pidiendo instrumentar en la región, para que actué como mecanismo de interlocución con el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos, OEA.  También podrían elaborar una propuesta de temas a contener en una Declaración Americana sobre defensores y defensoras de derechos humanos, aspiración en la que estuvieron de acuerdo todos los miembros de países presentes en el debate.

Otro aspecto, aprovechable del resultado de esta magna cita es precisamente la divulgación de todos los materiales que se pudieron recoger tanto de las actividades basadas en el respeto y la tolerancia, la intervención de académicos, presidentes, activistas y de actores sociales entre la población cubana, que sólo vio y escuchó en los medios de comunicación, aquello que le convino al gobierno cubano, quien domina dichos medios. Vale también que los miembros participantes independientes compartan su experiencia con el mayor número de cubanos. Y que no falten por supuesto, las imágenes de los actos de repudio protagonizadas por los grupos enviados por Raúl Castro.

La experiencia de dialogar en términos como construcción de ciudadanía, cultura de paz, inclusión, no discriminación, participación ciudadana, gobernabilidad democrática fue importante para la formación competente de los demócratas cubanos y su inserción aún más en iniciativas afines a sus intereses. De igual utilidad fueron, el conocer las historias de vida de activistas de países como México, Guatemala, Venezuela, Ecuador, Colombia, Perú y del propio país anfitrión para enriquecer su labor en Cuba.

No debe faltar el hecho de comprobar que son capaces de insertarse en un mundo libre y de dialogar sobre la base de las diferencias, y muestra de ello fue la coherencia con que se llevó a cabo el debate en el Foro de Gobernabilidad Democrática, la sinergia lograda entre las y los participantes, que en menos de dos horas pudieron consensuar un documento en la que todos se sintieron representados a pesar de tener contextos en algunos países bastantes diferentes.

Para algunos la Cumbre fue un fracaso para los demócratas cubanos, bajo el punto de que, el presidente estadounidense Barack Obama y el dictador cubano se estrecharon la mano y continúan con el diálogo, sin el último ceder un ápice en materia de derechos humanos, pero a pesar de este fuerte argumento creemos que solamente el hecho de que la sociedad independiente fuera acreditada con un número importante de representantes, por primera vez en un evento de esta naturaleza, implica un éxito a su trabajo de años, porque sus voces fueran escuchadas, no sólo en Estados Unidos o en algunos países de la Unión Europea sino a nivel hemisférico.

Cuba como país asistió, por primera vez, a una Cumbre de las Américas como es en realidad, una sociedad diversa, con los que apoyan al único partido comunista y con los que se oponen al mismo, pero además una nación, que posee uno de los más fuertes instrumentos del terror de Estado, que también asistió, aplicado a diario contra la población que haga uso de su derecho a la libertad de expresión, asociación, reunión y manifestación. Y está claro que este último rasgo lamentable  para el siglo XXI, también fue aprovechado por la real sociedad civil cubana para hacerse de mayores simpatizantes a nivel regional y para hacerse más creíble.

Entonces, ante todo lo anteriormente argumentado valió la pena para los demócratas cubanos haber asistido a una cumbre pintoresca al estilo barroco americano, ya que como sabemos estuvo cargada de muchas emociones, puntos de vistas, enfrentamientos pacíficos y violentos, acciones y decepciones, distintos planos, profundidades y hasta grandilocuencias.

Yusmila Reyna, facilitadora de Aulas Abiertas y miembro de la Unión Patriótica de Cuba.

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Yusmila Reyna Ferrera (1976), periodista independiente. Lic. En Letras (2000) y Estudios Socioculturales(2010) en la Universidad de Oriente, Cuba. Periodista independiente, conductora programa audiovisual Oasis de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU)

yusmilareyna@iplperu.org

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