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Escasez de juguetes para niños - imagen

Infancia heredada sin juguetes

Los adultos vuelven a ser niños cuando llega a casa un bebé. Desde el embarazo, la familia crea la infancia, los juegos y, por supuesto, los juguetes que se comprarán para el nuevo integrante de la familia.

Andar por centros comerciales y hacer una evaluación de los costos de los regalos para la mamá y para el bebé generan un problema para familiares, amigos, conocidos y para el procreador. El mayor problema es que los precios para adquirir un muñeco llegan a ser más altos que el doble de un salario básico.

Recordemos que a raíz del centralismo castrista que hoy vive Cuba, los niños nacidos después de 1990 (cuando se vivió el llamado periodo especial) dejaron de recibir juguetes como se recibía en años anteriores. Es menester mencionar, además, que el régimen eliminó la hermosa fantasía del día de los reyes magos, el día de los niños y la navidad; fiestas donde se daban regalos a los niños.

De ahí la necesidad de la creación de los papalotes, la malchicha sobre tiza en las calles que conservaban el asfalto, saltando sobre unos cuadrados sin tocar las rayas marcadas en el suelo y rodando con la punta de los pies una chapa o una lata de cerveza aplastada. La era de la muñeca desapareció para las niñas y la fiesta de las pistolas para los niños se convirtió en el acto de recoger pedazos de palos secos derramados de algún árbol. Los carritos fueron sustituidos por las llamadas carriolas (una tabla larga con 4 ruedas que rueda en cualquier calzada).

Así fuimos heredando los males del castrismo en una infancia frustrada. Nacimos sin alguien que se percatara de la importancia que tienen los juguetes para el desarrollo psicológico de un niño. Se trata de un ambiente de sueños y fantasías, de creación y libertad.

Hoy solo los que reciben remesas o familias en el exterior pueden comprar hermosas princesas a sus niñas o una camioneta con todos los accesorios en más de 30 CUC, por solo citar un ejemplo. Mientras tanto, la mayoría de la sociedad cubana continuará con la muñeca de trapo hecha por la abuela costurera o con la pistola plástica o de palo improvisada por el papa obrero. Esos niños seguirán con una mirada triste, soñando con la posibilidad de poder contar un día con un animalito de peluche al lado de su almohada, adornando sus hermosos sueños.

 

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Joven de Holguín, vice coordinador nacional del Centro Esperanza, organización defensora de la comunidad LGTBI y personas con el VIH. Actualmente es coordinador general de la Revista Palabras Abiertas. Participó de cursos de liderazgo de la sociedad civil cubana en Trinidad y Tobago, Barbados y EE. UU.

juanmiguelfernandez@aulasabiertas.net

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