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¡Comenzó un nuevo año!

¡Comenzó un nuevo año! Y para muchos representa una nueva vida o por lo menos los planes y proyectos que ayudarán a conseguirla. En Cuba, desafortunadamente, solo es otra etapa de la dura lucha por sobrevivir, sin mayores aspiraciones. El 2018 inició con la celebración de un aniversario más de dictadura, todos los medios televisivos, radiales y la prensa conmemoraron la opresión y miseria que ha padecido el pueblo cubano por casi 6 décadas. Entonces, ¿cómo asegurar un año próspero con tal apertura?

Las pésimas condiciones de vida persisten. Aun siendo el año tan joven, las deudas y cuentas pendientes son una herencia que se arrastran. La angustia comienza bien temprano. Los trabajadores regresan a sus empleos sin más opciones y, por tanto, sin mayores pretensiones. Los estudiantes continúan asistiendo a clases prácticamente por inercia, pues sus metas y sueños ya estaban frustrados mucho antes de graduarse. Los hombres y mujeres que se esfuerzan a diario por salir adelante deben conformarse con un destino incierto que no augura progreso, ni siquiera estabilidad.

La esperanza de muchos está volcada en las elecciones generales que se efectuarán en marzo de este año. Al fin Raúl Castro Ruz dejará el cargo de primer ministro después de 10 largos e improductivos años. Claro está, este cambio no será por la vía democrática, no será mediante el voto secreto e intransferible, por tanto, abunda un fundado escepticismo en cuanto a los resultados. Existe la posibilidad de que los candidatos sean Miguel Díaz Cannel Bermúdez o Alejandro Castro (hijo de Raúl) y ninguna de las dos opciones ha mostrado inclinaciones democráticas. Por el contrario, Díaz Cannel ha sido un completo déspota en sus discursos, incluso hasta el punto de manifestar abiertamente su odio contra los disidentes y opositores, aseverando que “hay que tratarlos con mano dura”, como si no fuera suficiente la política represiva que sufren solo por pensar diferente.

En España, después de la muerte del dictador Francisco Franco en 1975, Juan Carlos I fue coronado rey de la madre patria. Muchos creían que este imperio sería una continuación del franquismo y, aunque en sus discursos Carlos I se mostró abierto a una transformación del sistema político, al inicio no transgredió los principios de la legalidad franquista. Su objetivo era llegar a la democracia mediante la reformación parcial de las leyes evitando crear vacíos legales. La historia demuestra que el cambio es evolución, aun cuando parezca solo fachada. El que ninguno de los hermanos Castro gobierne directamente la isla es un avance considerable.

Lo cierto es que el presente continúa siendo hostil para los cubanos. Los resultados que ha dejado la inoperancia del Gobierno sumado a la política económica centralizada ha provocado un caos en la nación del cual no se saldrá fácilmente, aunque la transición política sea un hecho. Solo el trabajo duro, las aperturas en la economía y la creación de estatutos que aseguren y promuevan el enriquecimiento individual harán que el país salga gradualmente del abismo.

Lógicamente, el éxito no solo está en las mejoras económicas, pero sí es seguro que la mayoría de los males que afectan a la sociedad se superarían. Los jóvenes que se prostituyen y que delinquen por falta de recursos tendrán la oportunidad de abrir un negocio que sea productivo y les rinda verdaderas ganancias. Los médicos ya no tendrán que vender pasteles para sobrevivir porque su salario les alcanzará para cubrir sus necesidades. Los desempleados que ahora se “buscan la vida” de cualquier manera, tendrán un empleo digno y nuestros niños se criarán en un ambiente en el que se les enseñe valores como la solidaridad, el patriotismo, la honestidad, el amor y la camaradería. Dichos valores, que por el momento se han perdido, son esenciales para crecer como seres humanos.

Este año comenzó de la misma manera que han comenzado los años desde 1959, pero, como en todos, existe la posibilidad de mejorar. La estrategia está en renovarnos nosotros mismos para luego renovar al medio que nos rodea. Aún faltan 11 meses para que termine el 2018 y está en nuestras manos que el 2019 sea simplemente otro año de dictadura o el primero de lucha para lograr la libertad de nuestra patria.

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Joven activista de Derechos Humanos y miembro del Frente Juvenil de la Unión Patriótica de Cuba (Unpacu). En su organización se desempeña como tuitera y facilitadora de talleres. Ha participado de los talleres del Proyecto “Cuba Tweets Joven” que coordinó su organización. Además, ha recibido capacitaciones en temas como redacción de noticias, edición de prensa y estándares internacionales.

yadirasd01@gmail.com

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