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Ser madre en Cuba es más que un reto

Los resultados del último censo de población en Cuba arrojaron que el 18% de la población pertenece a la tercera edad, convirtiéndola en la nación más longeva de América Latina. La tasa de natalidad y fecundidad son más inferiores cada año; las mujeres cubanas en estado fértil prefieren abortar, tener un solo hijo o simplemente renunciar a la maternidad por las pésimas condiciones económicas en las que se vive en Cuba.

Ser gestante y luego madre en Cuba, más que una bendición, es un reto. Es un país donde todo escasea, desde lo prescindible hasta lo más necesario. Los biberones y alfileres están casi extintos. Las bañeras de 70 cuc, los coches de 30 hasta 200 cuc y las cunas de más de 100 cuc son prácticamente productos de exhibición en las tiendas. La opción que escogen las madres es la llamada canastilla, que es vendida por el Estado a un precio módico y que, en muchas ocasiones, las reciben después de un año de haber dado a luz. Lo más rentable para las embarazadas (y lo más común también) es reutilizar la canastilla de su primer niño, si lo tiene, o de cualquier pequeño de la familia. Las madres no se deshacen de nada, porque temen volver a necesitarlo y no poder comprarlo. Todas estas dificultades hacen que cualquier mujer desista de su tarea biológica de procrear.

Por otra parte, las vitaminas, pomadas y jarabes que son considerados obligatorios para los niños, raras veces se encuentran en las farmacias convencionales. Las madres, por necesidad, hacen grandes esfuerzos para obtenerlos en las droguerías internacionales, donde si bien son más frecuentes, sus costos son muy altos y en dólares. Algunas simplemente tienen que privar a sus hijos de estos medicamentos y correr el riesgo de que se enfermen.

La alimentación es el mayor problema de todos. El Gobierno les ofrece a las embarazadas una irrisoria dieta que no representa ni el uno por ciento de lo que deben consumir. Todo lo demás corre por su propia cuenta. La falta de alimentos variados y nutritivos no solo afecta su peso corporal, sino que también les causa diabetes, hipertensión, anemia y otras enfermedades que pueden causar daños severos en la gestación y en el parto. Todo es perjuicio, el único privilegio que tienen es que pueden esquivar las interminables colas en los mercados.

¿Quedar embarazada o no? ¿Dar a luz o no? Estas son y continuarán siendo las disyuntivas más frecuentes en las mujeres cubanas. Lo que debería ser un regalo de Dios es, para muchas, motivo de gran preocupación y estrés. Pero ¿cómo actuar en estas circunstancias? En Cuba, el solo hecho estar vivos es un gran desafío.

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Joven activista de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), tuitero y editor audiovisual. Reside en Santiago de Cuba.

ernestoaulasabiertas@gmail.com

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