HomeAulas AbiertasArtículoEl uso de internet en Cuba
El uso de internte en Cuba - imagen

El uso de internet en Cuba

Amigos míos, que bien se siente cuando estás informado acerca de lo que acontece a tu alrededor. Saber cómo amanece en la tierra, seguir de cerca lo que hacen tus amigos que están lejos, poner al día tu mundo y poner al mundo al día acerca de ti mismo, comprar, vender y tantas otras cosas. Esta vez introduzco mi cuchara en un tema donde, al igual que en trabajos anteriores los problemas sin cercanas soluciones laceran las entrañas de los “cubano de a pie”, les hablo hoy del uso de internet en Cuba: ¿progreso o estafa?

Cuentan que, en la Edad Media, el llamado “período oscuro”, la iglesia católica regía, intervenía y fiscalizaba todo tipo de información. Esta política se sostenía en lo poco conveniente que resultaría si el campesinado, los artesanos, sirvientes y pueblo en general – aquella clase más baja – aprendiera a leer y escribir. Fue este un período dominado por el aislamiento, la ignorancia, la teocracia, la superstición y el miedo. Todo ello alimentado por la inseguridad, la violencia y la brutalidad de guerras e invasiones constantes además de epidemias apocalípticas, esta última muy usada a su favor por la iglesia para reforzar tal sometimiento.

Les comparto mi vivencia: cuando intento hallar la forma de disfrutar de los beneficios del internet siento que mi pensamiento no va acorde con la época que me ha tocado vivir. Muy al contrario de lograr una conexión segura y con calidad me enfrento a un sin número de dificultades y prohibiciones que hacen me transporte a la época medieval. Me miro, y si por casualidad visto de jeans me siento una persona equivocada.  Mi atuendo – observo – debería ser otro, algo así como una túnica y pantalón corto, camisón ancho, sombrero extraño. No deliro ni entré a ningún estado de locura. Luego de mucho pagar por un servicio que resulta absurdamente lento no llego a entrar a muchos sitios debido a las restricciones y la censura. No vayas a pensar que es por la vulgar pornografía que no accedo a muchos sitios, te aseguro que mi dinero no lo voy consumir en esas boberías que se encuentran en cualquier parte, lo mío es buscar otras cosas. Díganse trabajo, intercambios culturales, noticias frescas del panorama mundial, nuevos amigos, aplicaciones y actualizaciones para mi ordenador y mi teléfono.

El internet tiene un impacto profundo en el mundo laboral, el ocio y el conocimiento a nivel mundial. Gracias a la web, millones de personas tienen acceso fácil e inmediato a una cantidad extensa y diversa de información en línea. Este nuevo medio de comunicación logró romper las barreras físicas entre regiones remotas.

En Cuba el servicio es de veras muy malo. Las tarifas son altamente costosas a juzgar por la media de los ingresos personales de los trabajadores asalariados. Son muy pocos los cubanos beneficiados por un servicio de internet en sus hogares ya que la instalación del mismo lleva en si la adquisición de la “tecnología adecuada”- que no es la mejor – a altísimo costo y con requisitos que siempre benefician a la empresa estatal. Se puede asegurar que el que logra acceder a ello se da tremendo “lujaso”.

Digamos que una vez conectado deseas navegar a placer por diferentes sitios de interés personal, pero ello tampoco es posible porque si al gobierno – que está espiando cada movimiento – no le conviene determinado lugar al que entraste te corta la conexión. No le agrada al estado cubano que los cubanos tengamos libre acceso a las redes sociales. Se veta la información para que nos mantengamos en un estado de dependencia de su propia información, la que ellos quieren dar y de la manera que le conviene “informar”.

No es saludable para la revolución que el cubano ponga sus ojos sobre el mundo y que además se habrá a él. Sería como quitar una venda ya raída de su rostro, donde inmediatamente aparecerían los colores de la vida y sus verdaderas impresiones.

Vivimos un período oscuro donde la política se aplica a través del miedo y la ignorancia.  Si estamos de acuerdo con ello entonces hablemos con los diseñadores de moda para cambiar nuestras costumbres en el vestir, igualmente en la higiene, la alimentación, la educación, la vida. Dejemos de pensar y que otro sea el que guíe nuestros pasos y nos diga lo que debemos hacer y nos corte las alas, bueno, eso ya lo hace desde hace mucho. Pero ¿cuándo nos volverán a salir las nuevas plumas?

 

Rate This Article
Author

Joven de Bayamo. Miembro del Centro de Estudios para el Desarrollo Local (CEDEL).

ama@aulasabiertas.net

No Comments

Leave A Comment