HomeAulas AbiertasArtículoEl espejismo de la democracia en Cuba
El espejismo de la democracia en Cuba

El espejismo de la democracia en Cuba

Este año participé en la Asamblea de Rendición de Cuentas de mi barrio. Esta asamblea es presentada como un modelo de democracia participativa. Durante mi participación varias veces escuché la palabra “democracia” y en mi afán de periodista de investigación me di a la tarea de buscar la etimología del término.

Etimológicamente, la palabra proviene del griego “demos” que significa, pueblo, gente, y “kratos” que significa poder y superioridad. La democracia es una forma de gobierno en la que se plantea que el poder político es ejercido por los individuos pertenecientes a una misma comunidad política, es decir, a los ciudadanos de una nación.

Apenas terminé mi investigación, leí varios artículos y definiciones de democracia ipso facto y confirmé mi sospecha. El sistema político cubano es la negación rotunda de la palabra democracia.

Hay varios vocablos que se ajustan a lo que ocurre en mi país: “castrocracia”, “barbacracia”, “descarocracia”; aunque ya existen otros términos instaurados que describen perfectamente el sistema político cubano: monarquía, dinastía y dictadura. Todos expresan centralización del poder en manos de los Castros y sus ministros corruptos.

Comencemos con la parte más importante de este proceso: el voto. Si bien es cierto que en Cuba todos tenemos derecho a votar, la ilusión óptica bien articulada está en ¿por quién votamos? En Cuba solo tenemos derecho a escoger al delegado de la circunscripción que nos va a representar desde nuestro barrio, el cual no tiene poder económico ni político para responder a los intereses del pueblo, al contrario, siempre va a depender de las decisiones del gobierno y se ajustará a sus intereses.

Ni siquiera en la segunda fase el delegado de la circunscripción que supuestamente nos va a representar tiene la capacidad de elegir al delegado del municipio porque ya todos están elegidos y a partir de ahí es un sistema dictador, arbitrario y parcializado. Solo pueden acceder a los círculos de poder los designados por la misma dictadura.

El pueblo no tiene el poder para elegir a su delegado del municipio. Después que se elige el delegado de la circunscripción son estos los encargados de elegir al delegado del municipio y estos últimos al delegado provincial. Es un sistema antidemocrático totalmente compuesto por un círculo de poder inaccesible dominado solo por la dinastía Castro y las personas que ellos designen.

Asumen que el país es suyo. Prueba de ello fue cuando Fidel decidió entregarle el mando a su hermano como si fuera la propiedad hereditaria de su casa en Birán. Deciden el futuro de un país como si fuésemos el rebaño de los Castros. No quieren arriesgarse a ir a las urnas porque saben que ya los cubanos necesitan un cambio radical donde ellos puedan decidir por sí mismos y sin imposiciones. Un pueblo que aboga por el cese de esta dictadura castrista.

He continuado mi afanosa investigación y aún no he podido descifrar si nuestra “democracia” es indirecta o representativa porque realmente ninguna de las clasificaciones mencionadas en los diversos estudios se acoge a la realidad de la que en Cuba hoy se sufre, y se adolece de un sistema electoral transparente y que represente los intereses de un pueblo amordazado y sumergido en el silencio.

Rate This Article

Licenciada en Historia del Arte y máster en Ciencias Sociales. Jefa de Redacción en la Revista Independiente Palabras Abiertas.

yalmaguer@aulasabiertas.net

No Comments

Leave A Comment