Racismo en Cuba - imagen

Racismo en Cuba

Durante los primeros años de la Revolución se eliminaron trabas existentes en Cuba que impedían al negro poseer iguales derechos que los blancos. Sin embargo, suprimir las leyes y mecanismos que limitaban su participación en la sociedad no eliminó el racismo en Cuba.

Muchos de los cubanos se autodefinen como no racista y para mostrar esta actitud desprejuiciada han incorporado frases al vocablo tales como: “hay algunos negros que son muy decentes”, “a veces los blancos son más chusmas que los negros”, “hay blancos con tan poca capacidad y cualidades negativas como los negros”, “la mayoría de mis amistades son negros”. Con estas frases aparentemente para defender a los negros se hace visible la evidente incongruencia entre lo que sienten y lo que expresan, pues lejos de ser inclusivas, son netamente racistas.

Lo cierto es que los estereotipos sociales con respecto a este tema tienen raíces profundas. Tanto negros, blancos y mestizos expresan que los blancos son más beneficiados en la sociedad. Ambos grupos expresan que los blancos pueden llegar más fácilmente a ocupar cargos públicos, tienen privilegio en los programas de televisión, pues a los negros generalmente se les llama para hacer papeles de esclavos en una novela de época o para papeles secundarios. Expresan que perciben un trato diferente y que están sometidos a discriminación en el lenguaje.

Las únicas descripciones positivas en relación a los negros que se reconocen, es que poseen mejores condiciones físicas, que aparentan siempre una edad menor, que poseen buenas actitudes para el baile y los deportes. Características que también este grupo reconoce como distintivas.

La escasez de estudios en Cuba referente a problemas raciales impide contar con estadísticas actualizadas. No obstante, la mención en el Congreso del Partido Comunista Cubano de la necesidad de aumentar la cantidad de mujeres, jóvenes y negros en la dirección del país se hace un reconocimiento público de un problema silenciado.

La igualdad racial no debe medirse por la existencia o no de leyes que amparen a todos por igual. Si bien es cierto que le dan la posibilidad de un espacio en la sociedad, también es cierto que luego de realizar estas acciones se toma asiento y se da el problema como solucionado. Esto provoca que se silencie la situación y nada más salga a la luz cuando se quiera cumplir con cuotas que brinden una imagen de perfección ante cualquier circunstancia.

El problema está frente a todos, hay que tomar cartas en el asunto y dar un paso más allá de las cuotas. No hay en los negros culpa alguna que los inhabilite para ejercer todas sus potencialidades como hombre social.

Rate This Article

Joven de Sancti Spíritus. Directora de Programas y Proyectos del Centro de Estudios para el Desarrollo Local. A.C. Egresada de la Universidad de Ciencias Informáticas como Ingeniero en Informática.

cede.programas@gmail.com

No Comments

Leave A Comment