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La infancia en Cuba

La infancia es una de las etapas más lindas por la que atravesamos los seres humanos. Es cuando comienza nuestra aventura en este mundo. Los primeros conocimientos se deben, no solo a lo que nuestros padres sean capaces de enseñarnos, sino a lo que somos capaces de aprender a través de nuestra curiosidad como característica de la etapa y las ansias de conocimiento, de lo nuevo para el niño. No debemos descartar la importancia de la sociedad en la formación de la personalidad del bebé, pues esta puede favorecer o desviar su pensamiento, que se reflejará a su vez, en el comportamiento social futuro, de las nuevas etapas de desarrollo del infante.

El gobierno cubano dentro de su falsa política de trabajar con todos y para el bien de todos, ha trazado leyes arbitrarias, que aparentemente van a favor de los niños. En la Constitución del país, en el Capítulo IV desde el artículo 35 al 38 va dirigido a los derechos de la familia. Donde el artículo 38 plantea: los padres tienen el deber de dar alimentos a sus hijos y asistirlos en la defensa de sus legítimos intereses y en la realización de sus justas aspiraciones; así como el de contribuir activamente a su educación y formación integral para la vida en la sociedad socialista. Los hijos, a su vez, están obligados a respetar y ayudar a sus padres. Al leer estas líneas, cualquiera se encantaría con lo bien redactadas que se encuentran estas palabras, y se perderían en el encanto de su poesía; pero si las analizáramos detenidamente, surgirían las siguientes preguntas: ¿por qué un padre tiene que violar la ingenuidad de su hijo, favoreciendo una ideología determinada y no deja que este niño, en la medida en que se produce su crecimiento natural, decida su propio pensamiento político? ¿Acaso esto no constituye una violación de la bioética, o de la libertad de elección que tenemos todos los seres humanos? ¿No constituirá esto un impedimento para el libre albedrío, al que tenemos derecho todas las personas? Pues, aunque me encuentro a favor de que los padres son sagrados, y que tenemos responsabilidades con ellos, no debemos obviar la realidad de la praxis, la cual es muy rica, pues no todos a los que llamamos padres, han desempeñado con responsabilidad su papel. Por lo que, en ese caso, debe ser el propio hijo quien decida como actuar hacia el padre o la madre, y no precisamente un tipo de política impuesta. Aquí si se vería reflejada la verdadera libertad de pensamiento y acción que deberíamos tener todos los hombres y mujeres de esta tierra. Reflejando así, una verdadera correspondencia entre lo que pensamos, decimos y actuamos.

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Joven miembro de Juventud Activa Cuba Unida (Jacu). Licenciada en Psicología Clínica de la Universidad de Ciencias Médicas de Bayamo. Terapeuta EMDR, avalada por la sociedad española de dicha terapia; así como terapeuta en HIPNOSIS, avalada por la Universidad de Ciencias Médicas de Granma.

kireniaflores555@gmail.com

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