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Ser mujer joven y no morir en el intento

Ser mujer joven en Cuba y no morir en el intento

Las normas sociales son el problema base de la discriminación de la mujer en la sociedad. Se ha establecido como norma social que las mujeres son el sexo débil y que el hombre es el que está capacitado para enfrentar tareas fuertes.

Este estigma promueve que la mujer debe ser protegida y por tanto para no sobrecargarlas se argumenta una falsa protección que tiene como trasfondo un pensamiento discriminatorio. A la mujer joven en Cuba no se le han dedicado muchas investigaciones, solo ha sido objeto de estudio en los temas vinculados a la reproducción y salud sexual.

Es cierto que las mujeres jóvenes comparten un conjunto de problema con el resto de su generación, pero también es cierto que las problemáticas individuales de las mujeres repercuten en la sociedad de manera diferenciada, por lo cual es necesario prestarle especial interés.

Las muchachas jóvenes una vez terminada la secundaria básica como no hay muchas opciones de empleo prefieren abrirse al mercado informal, como trabajadoras de cuentapropismo. Las que no optan por ninguna de estas variantes se quedan como trabajadoras del hogar, lo que favorece la concepción temprana de los hijos sin tener la madurez ni preparación necesaria para enfrentarlo. La maternidad temprana tiene consecuencias tanto para el niño como para la madre, pues limita sus perspectivas de cambio.

Otra de las problemáticas en las que se ven involucradas las jóvenes en Cuba es el acceso a cargos políticos, pues el mecanismo existente en el país para “asegurar la equidad” es la exposición de resúmenes autobiográficos, los cuales favorecen a hombres, de mayor edad, pues son los que pueden mostrar mayor participación política y social.

La mujer debe luchar además contra la visión general de que siendo mujeres deben postularse para un cargo que está diseñado para hombres, pues se postulan para delegados. Las mujeres de raza negra, en situación de discapacidad o con orientación sexual hacia el mismo sexo, poseen muchas menos oportunidades de ser elegidas.

Enfrentarse a la gran tarea de ser madre, mujer y esposa, en medio de una sociedad machista es otro de los retos a los que deben enfrentarse. Además de ser cuestionada muchas su inteligencia y su capacidad para resolver conflictos.

No son pocos los casos de violencia física, los cuales, muchas veces se silencian para mostrar quietud y sosiego en la sociedad.

Lo más común desde mi experiencia es el tema de la violencia psicológica que sufren las muchachas y que en la mayoría de los casos ni siquiera son conscientes de que están siendo víctimas de violencia de género. Los hombres llegan a encerrarlas por celos y ellas por su parte piensan siempre cómo era antes, recuerdan los momentos felices y creen que será igual en el futuro y en este círculo vicioso se les hace creer que no tienen oportunidad y en función de esto toman decisiones erradas en sus vidas.

En medio de toda esta situación se mueve la cotidianidad de una mujer. Ahora bien, ¿cómo ser mujer y no morir en el intento?, pues la respuesta salta a la vista. Rompamos con el slogan y las normas sociales y démosle el lugar y las oportunidades que merecen. La mujer no es, ni será el sexo débil. “We Can do it”

 

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Joven de Sancti Spíritus. Directora de Programas y Proyectos del Centro de Estudios para el Desarrollo Local. A.C. Egresada de la Universidad de Ciencias Informáticas como Ingeniero en Informática.

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