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El engaño del trueque

Muchos visitantes extranjeros, que tienen la oportunidad de conocer Cuba, no logran comprender el deplorable estado en el que se encuentran muchos establecimientos públicos de la isla como escuelas, edificaciones y fachadas, calles, mercados, etc. Si sumamos a ello la posibilidad de dialogar con el ciudadano de pie, ese que recorre día a día las distintas arterias viales, no pueden siquiera imaginar la cruda realidad que explica esta situación. El problema no es otro que el desbalance existente entre la moneda con que se efectúa el pago salarial a los trabajadores y la moneda utilizada en el país para la adquisición de aquellos productos básicos y no básicos, necesarios para el desenvolvimiento rutinario de la vida social y familiar de los cubanos.

 

Tal vez no logren comprender la raíz del problema planteado, sencillamente porque nunca lo han pensado en profundidad, o porque es una de las ideas más descabelladas que ojos humanos hayan podido observar (en lectura), parafraseando al conquistador español Cristóbal Colón cuando descubrió nuestra tierra cubana. En la isla existe una dualidad monetaria que fue creada como medida estatal nacional, para enfrentar los conflictos generados a partir de la tirantez política con nuestros vecinos del norte (los Estados Unidos), quien tuvo que tomar medidas con el gobierno socio-comunista emergente, que comenzó a nacionalizar sus empresas, tras los sucesos de 1959, sin la existencia de un diálogo común que favoreciera a una y otra parte.  Ahora bien, hasta ahora es comprensible el asunto; pero ¿en qué radica específicamente el engaño del trueque?

El estado cubano, pensando en la posibilidad de ridiculizar al dólar como moneda mundialmente circulante y de valor universal, primero lo penaliza: o sea, prohíbe a todo ciudadano cubano hacer gestiones utilizando esta moneda, y ajusticia legalmente a quien infrinja esta medida radical, enviándolo a la cárcel (toda una violación del derecho humano). Con la ayuda del reclamo internacional y con la presión de los familiares de los presos, se toma luego la medida de despenalizar al dólar, pero en su lugar se crea la funesta idea, por parte de algún alto funcionario que guiaba al líder del régimen, de crear una moneda de única circulación nacional, que igualaría al dolar en valor e incluso lo superaría,  aplicando para ello tasas de penalización al realizar el cambio de moneda por cualquier persona que penetrara al país portando dólares estadounidenses. El problema hasta ahí no culminaba, pues esa moneda creada para ese fin no sería nunca la utilizada para el pago salarial de los trabajadores, sino la otra moneda nacional que, por la lógica de la medida, tenía necesariamente que tener un valor porcentual inferior a la ideada, si se pretendía lograr un supuesto éxito de la arbitrariedad gubernamental.

Lo que pasa concretamente es lo siguiente: la moneda cubana utilizada para las gestiones de pago salarial, de único valor en la isla, es 25 veces inferior a la moneda creada para hacerle frente al dólar estadounidense; pero para colmo del desdichado, es la moneda que necesita el cubano para realizar las compras en la red de tiendas, mercados y establecimientos comerciales, para cubrir sus necesidades básicas. En otras palabras, el estado revolucionario de Cuba está asfixiando a su propio pueblo, y sumergiéndolo en el más profundo abismo económico que produce un sentimiento de desesperanza diario en la población. Con esta idea, engaña a los no conocedores del tema a nivel mundial, haciéndole pensar que cada producto es de bajo precio y de fácil adquisición. El secreto está en que es necesario sacar del bolsillo del cubano ese mismo valor mostrado en la moneda conocida como CUC (peso cubano convertible) 25 veces multiplicado; o sea, a modo de ejemplo: un simple desodorante de 1.00 CUC, le cuesta al cubano de a pie 25 pesos, que representa en la mayoría de los casos el 5% del salario medio. Entonces, cabe hacerse la siguiente pregunta: ¿hasta cuándo podrá soportar el cubano este fenómeno?

 

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Licenciado en Psicología General. Egresado de la Universidad de Oriente de Santiago de Cuba en 2014. Joven de Granma, miembro de Juventud Activa Cuba Unida (Jacu), pertenece al equipo de formadores y en la organización es responsable de investigación.

ivanrene41287@gmail.com

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