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Sordos, ciegos y mudos

Así vivimos los cubanos dentro de la isla – sordos, ciegos y mudos. En trabajos anteriores he dado una panorámica de la situación interna de Cuba, he abordado problemáticas que afectan a cubanos y cubanas a lo largo y ancho del país. En esta ocasión escribo del sentir de la gran mayoría de los que aquí vivimos.

Estamos “sordos” porque no tenemos acceso a las noticias del mundo tales y cual son. El cubano promedio, ese que no posee televisión por cable en su casa ya que es ilegal; el que devenga 18 CUC al mes como salario promedio y no puede gastarlos en horas de internet, está sordo ante el mundo. Con acceso a una televisión que cuenta con solo seis canales de alcance nacional, y a emisoras de radio cuyo contenido es revisado y cuidadosamente “filtrado” por disímiles censores, realmente estamos sordos; ya que no podemos escuchar lo que nos interesa, sino lo que a otros les conviene que escuchemos a diario. Las noticias que nos llegan son las que un selecto grupo de personas ha escogido para que nosotros, los sordos, las escuchemos. No conviene, al parecer, que los sordos que trabajamos a diario por – y recalco 18 CUC como salario promedio al mes, escuchemos cómo anda el mundo. Un mundo que si bien tiene tragedias, miserias y noticias impactantes a diario, también tiene muchas cosas buenas y experiencias que ofrecernos a nosotros los que aquí seguimos. Esta es una de las clases de sordera que sufrimos los cubanos.

También está la otra sordera, esta es más selectiva y depende de quién escuche. Es la sordera del doliente contra la del dirigente. Y con dirigente no solo hago referencia a los que ocupan altos cargos en la dirección del país, sino a todos aquellos que tienen un puesto en entidades gubernamentales locales de base, o en instituciones que brindan un servicio a la población. Esa sordera que le invade al dirigente frente a cualquier reclamo o demanda de las personas por un trabajo mal realizado, una irregularidad o un problema grave no resuelto. ¿Quién en Cuba no ha realizado algún trámite burocrático? Muy pocas personas han corrido con la suerte de no haberlo hecho; la gran mayoría hemos sufrido la dilación innecesaria de cualquier gestión o diligencia de las entidades estatales, la negligencia de los funcionarios, y por último, la sordera del dirigente de la entidad ante el reclamo merecido de la falta de seriedad e incapacidad de sus subordinados. Esta sordera se traduce en disímiles explicaciones sobre la falta de recursos del Estado y el impacto del “bloqueo”, en confusiones de lo mucho que se ha hecho sobre el tema y lo que faltaI para hacer más, pero nunca escuchas que hay una solución en breve para el problema que fuiste a plantear, esa es sordera, no escuchan lo que se les plantea porque no quieren simplemente escuchar.

Estamos igualmente “ciegos”, producto de la censura de prensa que ya les comenté y que no nos permite visualizar el mundo que nos rodea. Igualmente escogemos estar ciegos frente a lo que pasa a nuestro alrededor, porque no es conveniente ver demasiado, esta variante de ceguera es saludable en Cuba. Es la ceguera que tenemos que asumir los cubanos cuando las autoridades abusan del poder que ostentan, o cuando los encargados de mantener el orden público abusan del trabajador. Es la ceguera del policía que detiene a alguien por “conducta sospechosa” y voltea la cabeza hacia otro lado cuando ven al delincuente.

Y “mudos”, que por último no es menos importante. Nuestras voces no son escuchadas por los que nos dirigen, ni por los que supuestamente deben actuar en nuestro beneficio. Nuestras voces no son escuchadas en la radio o la televisión, y se dificulta mucho acceder a las redes sociales. No podemos hacer uso de nuestra libertad de palabra a riesgo de ser marcados en el trabajo y en la comunidad donde vivimos, a riesgo de ser perseguidos y silenciados de verdad. Somos mudos porque es difícil contar estas realidades al mundo, es difícil hacerlo porque cuando lo haces lo primero que pierdes es la tranquilidad.

Pero no todos queremos ser sordos, ciegos y mudos. No se puede amordazar el pensamiento, y yo transcribo en palabras aquí el mío y el de miles de cubanos. Si piensas así o si piensas diferente, si crees que me olvidé de algo, comenta.

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Joven de la plataforma Juventud Activa Cuba Unida (Jacu). Graduado de Licenciatura en Derecho en La Universidad de la Habana en el año 2014. Se vincula a las actividades de la sociedad civil cubana durante el transcurso de los estudios universitarios. Se desempeña como miembro de la Junta Directiva en el cargo de Director de Programa. Participó del Curso de Diseño de Proyectos y del IV Encuentro Nacionales de Bibliotecarios Independientes, organizados por la Sección de Intereses de los EEUU en La Habana.

pairol1586@live.com

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