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Dos culturas, muchas experiencias

A fines de marzo y principios de abril de 2017 un grupo de jóvenes cubanos tuvimos la oportunidad de viajar a Perú y participar en diversas actividades, entre conferencias magistrales impartidas por excelentes profesores, intercambio con jóvenes latinoamericanos, visitas institucionales y eventos juveniles internacionales. Intercambiamos experiencias con otros jóvenes de la región y escuchamos conferencias.

Probamos diferentes platos típicos y en varios lugares nos preguntaban si habíamos probado el cebiche y la Inka Cola, definitivamente es lo más popular del Perú. Algunas comidas fueron de gran agrado y otras no tanto como el picante, que dejó a más de uno sin respiración. Pero sin dudas el que se llevó el premio de la popularidad fue el Cuy que, aunque no sabía mal, fue muy impactante ver al día siguiente en internet de qué se trataba, pues en Cuba esto no es algo considerado como comestible.

El agitado y convulso tráfico, nos sacó los colores más de una vez, pues estamos acostumbrados a un tráfico urbano menor y diferente, donde la ley del más fuerte no se demuestra colándose, sino luego de “meterle el pie” al otro. A pesar de esto Lima, es una ciudad digna de visitar, pues se experimenta la convergencia entre el pasado y la modernidad. Puedes ver edificios y casas modernas rodeando una Huaca Pucllana (sitio arqueológico perteneciente a la cultura Lima) que alberga a su vez en su interior un restaurante lujoso con comida exquisita.

Algo que llama mucho la atención es la cultura cívica. Saludos y agradecimientos por doquier, sin importar si eres cubano o peruano. Buena atención en los establecimientos de servicio público. Tiendas y restaurantes abiertos hasta altas horas de la noche, pues tienen claro que su razón de ser es el cliente. Parques diseñados para personas con discapacidad y jóvenes expresándose libremente mediante el arte, solo por mencionar algunos ejemplos.

Lo más sorprendente de la experiencia es la disparidad que emerge en el intercambio con otros jóvenes fruto de las sociedades en la que hemos crecido. Algo para ellos tan sencillo como pedir un Uber desde su celular y desandar por una inmensa ciudad aún sin conocerla, llama la atención de un cubano.

Una joven que con apenas 30 años ya es gobernadora y otros, que con apenas 20 años ya están haciendo propuestas para cambiar su país, algunas aceptadas y otras rechazadas, pero están involucrados en ser partícipes de las soluciones a los problemas de sus países. Son cosas que resultan surrealistas para un cubano.

De igual manera para la otra parte resultó surrealista el modo de vivir del cubano y se impresionaban por cosas que a veces ni nosotros notamos por ser nuestra cotidianidad.

Para cerrar nuestra visita con broche de oro, tuvimos la oportunidad de participar en un evento de jóvenes por los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) donde percibimos un despliegue de motivación y entusiasmo juvenil sin precedentes.

Ambos aprendimos, cubanos y latinoamericanos. Sin dudas fue un viaje donde emergió lo más puro de cada cultura. Se intercambió, se interiorizó y se trasladaron experiencias en ambas direcciones y siempre hasta alguna lágrima hubo.

El conocimiento fluyó y el ser humano creció.

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Joven de Sancti Spíritus. Directora de Programas y Proyectos del Centro de Estudios para el Desarrollo Local. A.C. Egresada de la Universidad de Ciencias Informáticas como Ingeniero en Informática.

cede.programas@gmail.com

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